domingo, 1 de noviembre de 2026

EL EX SACERDOTE CRISTIANO ITALIANO. 50-54

 "LOS ITALIANOS OS SALUDAN" (HEBREOS 13:24).

HÉROES DE LA FE EN LA ITALIA MODERNA

 BOCETOS A PLUMA BASADOS ​​EN HECHOS REALES

TOMADOS DE FUENTES ORIGINALES DE INFORMACIÓN.

 (CON DIECISÉIS ILUSTRACIONES.)

POR J. S. ANDERSON,

FLORENCIA

HÉROES DE LA FE EN LA ITALIA MODERNA *ANDERSON*  107

Una breve oración puso fin a la reunión. El Evangelio, predicado con tanta fidelidad aquella noche, le había demostrado a Angiolina el poder de Dios para la salvación.

Tan vívida fue su visión de Cristo crucificado por sus pecados, que olvidó todos sus prejuicios contra el protestantismo, y salió de la sala convertida en una feliz creyente.

Su anterior celo por la Iglesia y sus tradiciones dio paso a una ferviente devoción basada en la Palabra de Dios.

Su religión había sido fruto de sus propias obras; ahora su fe se basaba en lo que Cristo había hecho. Había estado trabajando por lo que era un don gratuito; había estado añadiendo a lo que ya estaba hecho, y descubrió que sus obras prácticamente deshacían lo que Cristo había hecho por ella.

 Angiolina no tardó en dar a conocer su conversión a Cristo. Los primeros a quienes se lo confesó fueron los dos jóvenes siervos, a quienes había tenido la intención de oponerse.

 Luego fue al sacerdote, ya no para confesar sus pecados, sino para dar testimonio de su salvación.

 Fue excomulgada, perseguida y abandonada por sus antiguos amigos. Carmela no tenía esa nobleza de carácter de la que leemos en la historia apostólica, y que se ha manifestado en los verdaderos discípulos de todas las épocas, que reciben la Palabra con toda disposición de mente, escudriñando diariamente las Escrituras para comprobar si estas cosas son así (Hechos 17, 11).

Los personajes de Angiolina y Carmela son típicos de muchos. Carmela representa el prejuicio basado en la ignorancia moral, que se nutre de la indiferencia. Carece de profundidad, y las buenas impresiones que genera pronto se desvanecen.

Por otro lado, Angiolina representa el prejuicio basado en la idea errónea y la incomprensión, bajo la cual subyace un principio moral fundamental. Quita los escombros y encontrarás una base sólida sobre la cual construir y un terreno fértil donde sembrar la verdad. Durante más de cuarenta años, Angiolina demostró con su vida de fe cómo se había convertido a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar a su Hijo del Cielo (1 Tesalonicenses 1:9).

PEDRO:

EL EX SACERDOTE CRISTIANO ITALIANO.

50--54

 «El primero de nuestros deberes es el de la verdad y la fe en ella».—Pellico.

El mayor anhelo de toda madre italiana era oír al menos a uno de sus hijos celebrar misa, y una mañana de domingo, una feliz señora entró en la iglesia de Santa María para escuchar al joven Don Pietro celebrar su primera misa. officium

Él también había alcanzado casi la cima de sus esperanzas y se había preparado con devoción para la solemne ocasión. Recibió las felicitaciones de sus numerosos amigos y compañeros religiosos, muchos de los cuales habían acudido a escuchar su primera ceremonia sacerdotal.

 Don Pietro había sido consagrado al sacerdocio romanista desde temprana edad por su devota madre, quien nunca faltaba a la misa matutina ni a la vespertina.

En dos años ingresó en el seminario local. Siendo aún un muchacho, desfiló con orgullo en la procesión colegial, sin duda tentado, como todos sus compañeros, a medir su religiosidad por el tamaño de su sombrero y la longitud de su vestimenta. El joven Pietro demostró ser un seminarista ideal, y nunca tuvo que ser reprendido por ningún acto de insubordinación; ni existía en su expediente la menor sospecha de investigación independiente.

 Había recibido con absoluta ausencia los dogmas de sus maestros, y jamás se había preguntado siquiera por el significado de nada. Para él, la Iglesia era infalible: dudar era estar condenado. La obediencia implícita fue el conductor por el cual la electricidad de Roma se transmitió a su joven mente. Tan pronto como se adentró en las turbias aguas de la literatura pagana de Roma, entró en las de la tradición papal de Roma y su cabeza se pronto se llenó de teología escolástica.

No muy lejos del seminario había una iglesia evangélica, y el joven Pietro nunca pasaba por delante sin persignarse y rezar un Ave María o una Salve Regina.

Era un verdadero hijo de la Iglesia: la piedad, no el placer, era su ideal. Pasaba las tardes leyendo y meditando.

Pietro había dejado atrás las lecciones y conferencias de sus maestros y comenzaba a sentir la libertad y la responsabilidad de su propia vida. Su pequeña biblioteca se enriquecía, su mente abarcaba una perspectiva más amplia de la que habría podido tener dentro de los muros del seminario, y su crecimiento moral e intelectual parecía llevarlo a decir: «Cuando era niño, hablaba como niño, sentía como niño, pensaba como niño; ahora que soy hombre, he dejado atrás las cosas de niño» (1 Corintios 13:14).

Pero al dejar atrás aquello que había formado parte de su educación juvenil, pronto se dio cuenta de que estaba tambaleando los débiles cimientos de su fe. La crisis se produjo de una manera muy sencilla e inesperada.

 Había estado leyendo a su «padre» favorito, San Agustín (Sobre la verdadera religión, cap. 55), reading his favourite " father," St. Augustine (De vera religione, cap. 55),y descubrió que el gran patrón de la teología de Roma no favorecía el culto a los santos, como solía creer. Esto lo llevó a una reflexión más profunda sobre el tema: incluso las oraciones a los santos implican la suposición lógica de su omnipresencia y omnisciencia. Pero se estremeció al descubrirse de repente que estaba dudando de un dogma de la Iglesia.

El confesionario no fascinaba a Don Pietro como, en general, el sacerdocio de Roma: le resultaba una prueba desagradable escuchar las confesiones de sus penitentes, y ciertamente no era un experto en el arte de sonsacar los secretos del corazón humano. Tampoco le preocupaban demasiado “las llaves”. Sus inclinaciones religiosas lo llevaban a pensar en el altar más que en el confesionario. Sin embargo, decidió no permitir que ningún pensamiento nuevo surgiera precipitadamente, y así suspendió sus reflexiones sobre todas las doctrinas relativas a los santos.

Para él, la misa era el gran centro de toda fe: al acercarse, el altar parecía disipar toda duda. Además, sus otras obligaciones oficiales le permitieron olvidar los primeros escarmientos que su fe pudiera haber sufrido. Pero estas victorias sobre la reflexión fueron efímeras. El ataque final contra el bastión de su credo tradicional vendría del lugar menos esperado: ¡el altar!

Una mañana, Don Pietro regresaba a casa después de la misa cuando la pregunta le asaltó con una fuerza casi irresistible:

«¿Cuál es el fundamento histórico de este sacramento?».

 Con esta pregunta rondando en su mente, llegó a casa y se encerró en su habitación. La lucha continuó, y finalmente buscó refugio en el famoso credo de Pío IV: «Profeso, asimismo, que en la misa se ofrece a Dios un sacrificio propio y propiciatorio por los vivos y los muertos. Y que en el santísimo sacramento de la Eucaristía están verdadera y sustancialmente el cuerpo y la sangre, junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y que se produce la conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo, y de toda la sustancia del vino en la sangre; conversión que la Iglesia Católica llama transustanciación. Confieso también que bajo cualquiera de las dos especies, Cristo es recibido íntegro y completo, y es un verdadero sacramento».

«¡Ese es un dogma infalible!», exclamó Don Pietro para sí mismo.

 «¿Me atrevo a dudarlo? Pero… ¡Fuera todo pero! ¡No debo cuestionarlo! Entonces, ¿puedo reflexionar? Debo armonizar mi credo y mi conciencia». Don Pietro descubrió que esta, su primera lucha mental y moral, era contra la costumbre: no experimentaba libertad de pensamiento ni de acción, y al acercarse a los límites de ese camino desconocido e inexplorado —la libertad—, temblaba y retrocedía, y buscaba la paz en el dogma de que los sacramentos de la Iglesia son «misterios». Sin embargo, los «misterios» de la misa lo seguían hasta el altar y de regreso.

El pensamiento lo atormentaba:

 "¿Acaso no es un sacrilegio realizar este acto, el más sagrado de todos, estando en la más absoluta ignorancia de lo que realmente estoy haciendo?

Si esta hostia no se convierte en Dios, y si la venero, ¿no soy acaso un idólatra?"

 El dogma de Roma moría lentamente en su mente, y su parafernalia ceremonial perdía su atractivo. Al entrar en la iglesia, la luz de las velas parecía tenue comparada con el brillante sol de Dios afuera; su ceremonia de vestimenta ya no lo preparaba para el altar; se inclinó ante la hostia, murmuró su sagrado latín, se giró con perfecta solemnidad, pero todo le resultaba artificial. Sin embargo, debía cumplir con su deber sin levantar sospechas: ninguno de sus colegas ni superiores, a quienes veneraba ciegamente, debía saber nada de su lucha interna.

Pero no tenía ningún amigo fuera del círculo clerical a quien pudiera confiarle sus problemas, a quien pudiera acudir en busca de ayuda.

LA ESPOSA CRISTIANA ITALIANA *ANDERSON* 102-107

 "LOS ITALIANOS OS SALUDAN" (HEBREOS 13:24).

HÉROES DE LA FE EN LA ITALIA MODERNA

 BOCETOS A PLUMA BASADOS ​​EN HECHOS REALES

TOMADOS DE FUENTES ORIGINALES DE INFORMACIÓN.

 (CON DIECISÉIS ILUSTRACIONES.)

POR J. S. ANDERSON,

FLORENCIA

HÉROES DE LA FE EN LA ITALIA MODERNA *ANDERSON*  102-107

ANGIOLINA:

 LA ESPOSA CRISTIANA ITALIANA.

«Hoy te veneran, mañana te matan y al día siguiente te adoran muerta».—Monti.

La verdadera vida cristiana ilumina y da brillo a lo que este mundo llama la monotonía del trabajo diario.

Y ahora vamos a considerar la vida de una noble cristiana, cuya nobleza no brilló en medio de la grandeza de los palacios de mármol italianos, sino en los humildes ámbitos de la gente común.

Angiolina, como esposa y madre, participó en muchas batallas de la vida y salió victoriosa hasta el final.

 Inteligente y reflexiva por naturaleza, meditaba con serenidad sobre su deber y luego lo asumía con firme tenacidad. Su carácter era, por lo tanto, lo que con razón llamamos fuerte. Desde joven, aprendió la doctrina de la Iglesia de Roma y en dos años se convirtió en una de sus miembros más fervientes en aquella ciudad.

Nunca había escuchado la verdad evangélica pura y  //por ello// aceptó como divinas las tradiciones de Roma, y ​​según estas, modeló su religión con una devoción sin límites.

Para ella, la Iglesia era el único y seguro camino al Cielo; sus preceptos eran infalibles y sus prácticas incuestionables. Mantenía una relación sincera con su confesor y, protegida por la Santísima Virgen y su patrona, sentía que podía desafiar toda la incredulidad e indiferencia del mundo.

Fue en ese estado de ánimo decidido que una mañana, en la plaza del mercado, se encontró con una amiga, igualmente religiosa. Ambas habían asistido a la misa matutina y ahora se dedicaban a la ocupación más mundana del chisme. Todo lo que iba a suceder en el pueblo se sabía y se comentaba en la plaza del mercado, entre el bullicio de vendedores, gallinas y diversas especies de animales considerados inferiores.

—«¿Has oído las últimas noticias, Angiolina?», exclamó su amiga mientras juntaba las manos y alzaba la vista al cielo. «¡Los protestanti han llegado!—

—¡No lo dices en serio, Carmela! ¡Preferiría que una epidemia hubiera azotado nuestra ciudad a que la herejía protestante nos hubiera infectado!—

 Carmela era una católica romana muy devota, pero mucho menos inteligente que Angiolina, a quien confesó su ignorancia sobre la doctrina protestante. Tras expresar su sorpresa por la falta de información de su amiga sobre un tema tan importante, comenzó a instruirla. Pero, ¡ay! La instrucción de Angiolina fue más errónea que la propia ignorancia de Carmela.

—«Sabes, Carmela, que los protestantes no creen en Dios, ni en los santos, ni en la Santa Madre Iglesia. Pero yo los desafiaré, y tú me ayudarás, Carmela».—

 «Sí, Angiolina, lo haré. Van a predicar esta noche a las ocho en un salón que han alquilado en Via della Chiesa».

 "Bueno, Carmela, te llamaré, iremos juntas, y yo me levantaré y me opondré a ellos."

A las ocho menos cinco, Angiolina cumplió su promesa y llamó a la puerta de Carmela. Encontró a su amiga lista y entusiasmada por la trascendental misión que estaban a punto de emprender.

Tras unos minutos a paso ligero, llegaron a la puerta del salón, que encontraron tan lleno que no pudieron entrar. Para evitar la desagradable aglomeración, Angiolina propuso que regresaran, sobre todo porque un cartel en la puerta anunciaba que las reuniones se celebrarían todas las noches de esa semana. —«Carmela, llegaremos temprano mañana por la noche». —

A las siete y media de la noche siguiente, Angiolina y Carmela estaban en la puerta del salón y, al entrar, encontraron a algunas personas reunidas y a otras entrando.

Dos jóvenes apuestos estaban cerca de la puerta y ofrecieron amablemente un asiento a cada persona que entraba. Angiolina se dirigió a un asiento en primera fila.

— «¿Quiénes son estos?»,— susurró Carmela a Angiolina, señalando a los evangelistas.

—No lo sé; son forasteros en nuestra ciudad —respondió Angiolina mientras recorría con la mirada el salón, observando ahora la sencilla plataforma sobre la que él estaba de pie, una mesa sencilla y una silla en cada extremo; y leyendo el texto en la pared detrás de la plataforma: «Justificados por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo».

—"Angiolina, ¿los protestantes creen eso?" —preguntó Carmela en voz baja.

—No, no creen en nada —respondió Angiolina con enojo.

La sala estaba ahora llena, y cuando el reloj del pueblo dio las ocho, los dos jóvenes evangelistas italianos subieron a la humilde plataforma y por un momento inclinaron la cabeza en oración. Reinaba un silencio reverente.

Mientras Carmela observaba al público, Angiolina mantuvo la mirada fija en los dos jóvenes herejes, decidida a oponerse a sus primeras declaraciones contra su sagrada religión.

En ese momento, uno de los dos jóvenes predicadores se levantó y con voz tranquila y natural dijo: —Amigos, comencemos nuestra reunión con una oración. Carmela se levantó con el público, pero Angiolina permaneció sentada, con la mirada fija en el líder.

 Su primer impulso fue levantarse y desafiarlo, pero de repente se dio cuenta de que los protestantes sí rezan. Así que seguiría la oración y, si se pronunciaba alguna blasfemia, se opondría inmediatamente.

Tras dar gracias a Dios por la libertad y la paz de las que disfrutaban, y por todas las bendiciones de la vida cotidiana, el joven evangelista oró pidiendo su bendición para su encuentro, para que el orador pudiera predicar fielmente el Evangelio de Cristo, y para que los oyentes pudieran creer en él.

 La oración fue breve, ferviente, reverente y espiritual, y fue respondida de inmediato, de tal manera que parte del prejuicio de Angiolina se desvaneció.

El público había vuelto a tomar asiento, y Carmela se contentaba con satisfacer su curiosidad, mirando a su alrededor en busca de alguien conocido, mientras Angiolina estaba concentrada en una sola cosa: la doctrina protestante.

 Hasta el momento, la oración inicial le había causado una impresión favorable, y recostándose cómodamente en su asiento, decidió escuchar con atención a los predicadores. En ese momento, el otro evangelista se levantó con un libro en la mano y dijo: «Amigos, ahora leeré de las Sagradas Escrituras el relato de la muerte de Cristo por nosotros, tal como se encuentra en el capítulo diecinueve del Evangelio según San Juan».

Angiolina siguió con atención cada palabra, que se leía con claridad y solemnidad, y al finalizar la lectura oyó un suspiro, y con él se desvaneció otra parte de sus prejuicios.

El joven predicador anunció entonces que el tema de su mensaje sería: «La obra consumada de Cristo», y leyó de nuevo del versículo treinta las pocas pero contundentes palabras: «Está consumado».

Refiriéndose al texto de la Vulgata, conocido por muchos de ellos: Consummatum est, procedió a explicarlo.

 Durante cuarenta y cinco minutos predicó con unción espiritual la historia de la Cruz del Calvario. Fue un mensaje positivo y sencillo, sin controversias secundarias que desviaran la atención de su enseñanza principal.

 Los obreros de Cristo en los países católicos europeos han descubierto que la predicación del Evangelio, positiva, sencilla y pura, es la verdad más poderosa contra la ignorancia. //en cambio//La controversia a menudo aviva el prejuicio latente de la audiencia contra la verdad.

Tampoco es de extrañar. A la gente se le ha enseñado, como a Angiolina, que ESPOSA CRISTIANA. 107 los protestantes no tienen un Evangelio positivo que predicar; que sus doctrinas son meras negaciones de la verdad. Afortunadamente para Angiolina y para muchos otros, existen en Italia quienes «predican a Cristo» de «buena voluntad» y «de amor» (Fil. 1, 15, 17).

*143* (3) “DEBE UN CRISTIANO DIEZMAR, O SOLO OFRENDAR”

 ETERNIDAD REMOTA EN BIBLIA.

TODO FUNDAMENTADO ÚNICAMENTE EN LA DIVINA Y SAGRADA BIBLIA

POR EL AUTOR DEL BLOG

UN APASIONADO POR LA HISTORIA

*143* (3)  “DEBE UN CRISTIANO DIEZMAR, O SOLO OFRENDAR”

4.00 am –5.40 am=  He invertido 1 hora con 40 minutos

Muchas personas, dicen que ya no hay que diezmar y dan a conocer sus razones o argumentos siguientes:

(a)  El diezmo es de la ley de Moisés.

(b)   Estamos en un nuevo Pacto, no el viejo pacto.

(c)  Jesús nunca hablo de la obligación de Diezmar

(d)   Los pastores se  vuelven ricos con la recaudación del diezmo.

(e)   Ya no hay que diezmar, porque en 1 Corintios 16.2, el Apóstol Pablo escribe: “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”.

DEBE UN CRISTIANO DIEZMAR, O SOLO OFRENDAR

Uno de los argumentos más recurrentes de las personas que no les gusta diezmar es 1 Corintios 16.2.

“Esto quiere decir que una persona que acuda a  la  Biblia, sin tener  la fe, la disposición de humildad, de deseo ferviente de saber la verdad eterna, difícilmente podrá “romper” los códigos de seguridad” de la Eterna Palabra de Dios.

y  si no ha nacido de nuevo en el Espíritu. Y es comenzando desde esa perspectiva que los incrédulos “tropiezan dolorosamente” en la “roca” al tratar de  comprender las eternas y  “secretas” verdades que solo son reveladas a los hijos del Mesías Divino Jesucristo””

 4 Si como a la plata la buscares,
Y la escudriñares como a tesoros,
5
Entonces entenderás el temor de Jehová,
Y hallarás el conocimiento de Dios.
6
Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” Prov. 1-6  RV 1960

2.9  Entonces entenderás”

45  Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;
46 y les dijo:

—Así está escrito… ”Luc. Cap. 24 vers.44-46 N.T. RV 1960

6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.”  Salm. 51.6 RV. 1960

       “ — No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. —Juan 3.27

Pero  apreciables lectores, no soy neófito en estos temas,  no fue anoche que leí de forma apresurada y trasnochadamente unos versículos  aquí, y otros allá, esperando a ver que se me ocurría, en cambio han sido minutos, horas, días, etc, de sopesar, aquilatar, meditar , reflexionar la Sagrada  Escritura.”

Escrito lo anterior vemos entonces, que desde el   principio del primer libro de

 la Biblia, hasta el último libro, llamado  en idioma español: revelación, o apocalipsis, existe una asombrosa y maravillosa, unicidad, coherencia 

y línea de pensamiento, a la cual llegamos por dos situaciones.

.*b* Luego, el interés, la constancia, la paciencia en escudriñar , una y otra vez,

 y una vez más…el texto sagrado. Aún cuando pudiéramos saberlo ya de memoria.

*a*, el don de Dios para comprender la Escrituras.”

“Como estudiantes de las Sagrada Palabra, tenemos “sobre nuestra mesa” y ante nuestra mente, demasiados libros que componen la Biblia, “la leemos y no entendemos casi nada.”  Esta podría ser una queja de  muchas personas al leer la Biblia, y abandonar su lectura, por sentirse “frustrados”, al no comprender mayor cosa. Quizás  sientan que  están leyendo un tratado de la más complicada trigonometría, algebra, física, química, matematica, o que tienen un texto delante de sí, en mandarin, en japonés, en árabe, aun cuando tengan delante de ellos  una  Biblia en su  en su idioma materno.

Con paciencia, como al principio el labrador siembra su semilla, sabiendo que no al otro día,  tendrá ya su preciosa cosecha, o de igual manera los constructores de un Palacio, al dar el primer golpe para excavar los cimientos en la dura roca, no pretenderán al siguiente día haber acabado tan monumental obra. Así nosotros como estudiantes fervientes y apasionados de la Biblia, cosecharemos a su tiempo debido  abundantes, preciados y nutritivos frutos de  sabiduría, conocimiento, fe y edificación cristiana, que harán de nosotros invencibles campeones con la espada en la mano.”

“Si hemos estudiado cuidadosamente todas y cada una de las  páginas de la Sagrada Escritura, una y otra vez, muchas veces,siempre con humildad, deseos de saber la verdad, y pidiendo la guía del Espíritu Santo , entonces entenderemos un aspecto, o faceta, de lo que ya referíamos anteriormente así: ********

“He notado, en el camino recorrido de mi vida, mayormente en cuanto al estudio reflexivo y exhaustivo de la Biblia, que una persona haya hecho, al compartirlo a otras personas, muy difícilmente logrará trasladar o  impresionar  con esas “profundidades bíblicas” la mente de sus oyentes.  Lo que ha costado a alguien mucho tiempo de estudio, y que sea compartido, mayormente de forma hablada, digamos en 5 o en 10 minutos, probablemente sea rechazado por la mente de sus receptores, Aquí pueden darse varios factores que contribuyan a ese rechazo. El escaso interés de los oyentes hacia el tema  bíblico tratado, la exposición  en si utilizada por el “maestro”, y mayormente el interés por parte del maligno, para que la verdad no halle  receptividad en el corazón de los oyentes. “…pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. Marcos 4.15

De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:
De oído oiréis, y no entenderéis;
Y viendo veréis, y no percibiréis
.
15Porque el corazón de este pueblo
se ha engrosado,
Y con los oídos oyen pesadamente,
Y han cerrado sus ojos;
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y con el corazón entiendan,
Y se conviertan
,
Y yo los sane
.”

“Tengamos en cuenta este diseño del “puzzle celestial”, porque solamente así entenderemos claramente multitud de versículos que están dispersos como piedras en la cantera divina, esperando que los edificadores los tomen y los lleven al edificio ya sólidamente establecido en la Persona viviente de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Estas piedras , o “ladrillos”, aunque estén amontonados, o dispersos en la cantera, a lo largo de la Biblia, fueron ya marcados,” numerados”, por la mano divina, y están registrados en el archivo celestial,

 Los estudiosos de la Biblia, debemos saber  “leer”, o interpretar correctamente , así como los maestros de obra, y arquitectos saben leer o interpretar los planos de un edificio a su cargo.

Debemos llegar a ser capaces de saber donde encajan cada uno de los “ladrillos numerados”, en el plano de edificación de este maravillo edificio de la salvación del Cordero de Dios”

DEBE UN CRISTIANO DIEZMAR, O SOLO OFRENDAR

Conocí a 2 personas, que ocupaban la mayor parte de su tiempo, en atacar la credibilidad de diezmar. Una de ellas contrató un espacio de tiempo en un canal local de televisión, y todas sus enseñanzas, eran totalmente en contra del diezmo.  En una ocasión iba en la calle cargando en las manos como unos 20 folletos.  Le pedí un folleto de los que llevaba.  Eran aproximadamente unas 20 páginas o más, donde se leía en contra de diezmar. Esta persona que estaba repitiendo los folletos, estaba bajo la influencia de la otra que menciono al principio. “Conocí a 2 personas”. Ambas personas  fallecieron ya.  A  veces pienso en la gran actividad que estos 2 , hacían para desprestigiar el diezmo. Y me preguntaba más de una vez ¿Por qué esta gente gastaba su dinero y energías, recorriendo las calles para poner a la gente en contra del diezmo? ¿Por qué no dar mejor ese dinero gastado en “folletos anti-diezmo” para una mejor causa’

DEBE UN CRISTIANO DIEZMAR, O SOLO OFRENDAR

Uno de los argumentos más recurrentes de las personas que no les gusta diezmar es 1 Corintios 16.2. “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”.

el Apóstol Pablo en este versículo, no está  escribiendo sobre que “ya no hay que diezmar”, está escribiendo sobre la ofrenda a la Iglesia de los santos, que están en Jerusalén.

“para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”

¿Por qué se recogía esa ofrenda y para quienes?

“Tengamos en cuenta este diseño del “puzzle celestial”, porque solamente así entenderemos claramente multitud de versículos que están dispersos como piedras en la cantera divina, esperando que los edificadores los tomen y los lleven al edificio ya sólidamente establecido en la Persona viviente de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Estas piedras , o “ladrillos”, aunque estén amontonados, o dispersos en la cantera, a lo largo de la Biblia, fueron ya marcados,” numerados”, por la mano divina, y están registrados en el archivo celestial,

 Los estudiosos de la Biblia, debemos saber  “leer”, o interpretar correctamente, así como los maestros de obra, y arquitectos saben leer o interpretar los planos de un edificio a su cargo.

Debemos llegar a ser capaces de saber donde encajan cada uno de los “ladrillos numerados”, en el plano de edificación de este maravillo edificio de la salvación del Cordero de Dios”

**LA HAMBRUNA  Y LA POBREZA

 DE LOS  JUDIOS CRISTIANOS DE JERUSALEN.**

Contexto:  En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía.
28Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que
vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio.
29
Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea;
30
lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo. Hechos 11.27-30

“vendría una gran hambre”

*a) Entonces= Es un adverbio temporal, es decir es un adverbio relacionado

 con el tiempo. Un adverbio es una palabra que ayuda o auxilia para  expresar 

las circunstancias en que se realiza  un hecho, =una acción= verbo. 

  lo que ocurrirá después de lo realizado o expuesto. También se puede usar  referente al pasado, según el tema tratado”

determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea;
30
lo cual en efecto hicieron

***LA POBREZA

 DE LOS  JUDIOS CRISTIANOS DE JERUSALEN.**

Contexto. Año 57 Aprox.

“Tengamos en cuenta este diseño del “puzzle celestial”, porque solamente así entenderemos claramente multitud de versículos que están dispersos como piedras en la cantera divina, esperando que los edificadores los tomen y los lleven al edificio ya sólidamente establecido en la Persona viviente de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Estas piedras , o “ladrillos”, aunque estén amontonados, o dispersos en la cantera, a lo largo de la Biblia, fueron ya marcados,” numerados”, por la mano divina, y están registrados en el archivo celestial,

 Los estudiosos de la Biblia, debemos saber  “leer”, o interpretar correctamente, así como los maestros de obra, y arquitectos saben leer o interpretar los planos de un edificio a su cargo.

Debemos llegar a ser capaces de saber donde encajan cada uno de los “ladrillos numerados”, en el plano de edificación de este maravillo edificio de la salvación del Cordero de Dios”

“Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres” Gálatas 2.10

“Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos.
26 Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien
hacer una ofrenda para los pobres  que hay entre los santos que están en Jerusalén.
27 Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales,
deben también ellos ministrarles de los materiales.
28 Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto”

“Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia;
2 que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.
3Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas,
4 pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos”

Uno de los argumentos más recurrentes de las personas que no les gusta diezmar es 1 Corintios 16.2. “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”.

¿Se da cuenta, estimado lector, que el Apóstol Pablo en este versículo, no está  escribiendo sobre que “ya no hay que diezmar”, está escribiendo sobre la ofrenda a la Iglesia de los santos, que están en Jerusalén.

“para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”

¿Por qué se recogía esa ofrenda y para quienes?

Se recogía esa ofrenda, para enviarla a los hermanos que conformaban la iglesia de Cristo en  Jerusalén.

Y se da cuenta, que los contrarios al diezmar, citan recurrentemente 1 Corintios 16.2, sea por ignorancia o por malicia, como dice la misma Palabra. “sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,”  2 Pedro 3.3

“como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito,
16 casi en todas sus epístolas,
hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.
17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.
18Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” 2 Pedro 15.18

**Continuará**

ENTRADA DESTACADA

EL EX SACERDOTE CRISTIANO ITALIANO. 50-54

  "LOS ITALIANOS OS SALUDAN " (HEBREOS 13:24). HÉROES DE LA FE EN LA ITALIA MODERNA   BOCETOS A PLUMA BASADOS ​​EN HECHOS REA...