domingo, 11 de octubre de 2026

*135* (2) “DEBE UN CRISTIANO DIEZMAR, O SOLO OFRENDAR ”

 ETERNIDAD REMOTA EN BIBLIA.

TODO FUNDAMENTADO ÚNICAMENTE EN LA DIVINA Y SAGRADA BIBLIA

POR EL AUTOR DEL BLOG

UN APASIONADO POR LA HISTORIA

*135* (2)  “DEBE UN CRISTIANO DIEZMAR, O SOLO OFRENDAR ”

Domingo 11 de octubre del año de 2026

11.30 a.m.- 13.37 pm. 2 horas y 7 minutos

Para una mejor comprensión de este tema, sugiero que leas la anterior  entrada *135* (2)  “DEBE UN CRISTIANO DIEZMAR, O SOLO OFRENDAR ”*

Puede ser que no desees leer la anterior entrada, y por ello considero importante repetir preguntas, o pensamientos, reflexiones, que nos ayudan más a posicionarnos en el tema-

¿De qué Nación  eres?

¿En qué  país naciste?

¿Actualmente en qué República vives?

¿Pagan impuestos los ciudadanos en el país donde naciste?

 Al convertirte en ciudadano de un nuevo país ¿seguirás pagando impuestos en tu antiguo país? ¿Tendrás que pagar en tu nuevo país de destino?

¿ Se pueden evadir los impuestos de un ciudadano  natural, o naturalizado en cualquier país del mundo?

Emigras de tu país a otro, ¿Crees que en tu nuevo país, ya no tendrás la obligación de pagar los impuestos?

¿Si eres ciudadano de algún país de Hispanoamerica y sigues viviendo allí, Nunca has emigrado a otro, ¿Estás obligado a tributarle al Gobierno de los Estados Unidos, o solamente al tuyo?

¿Dónde prestas servicio militar? ¿Dónde eres ciudadano, o en otro?

¿Estás obligado a servir en un ejército de un país de donde no eres ciudadano?

¿Cómo pensaban y actuaban nuestros padres y abuelos no creyentes en las enseñanzas de la Sagrada Biblia? ¿Practicaban y reconocían el diezmo de la Biblia?

¿Sabían nuestros padres y abuelos no creyentes sobre el Nuevo Pacto de Jesucristo?

Puedo decirte con seguridad, que mi madre y mi padre, no eran creyentes evangélicos, no leían, ni nos inculcaban a leer, reflexionar, o seguir los mandamientos de la Biblia. Mi padre si  sabía de la Biblia, porque era buen lector, y mi hermosa madre, creo que nunca había sostenido una Biblia en sus manos cuando era joven, o de edad madura.

Sigo diciendo con plena seguridad que mis padres, abuelos, y tíos, y demás parentela nunca practicaron el diezmo, y cuando mis padres aceptaron a Jesucristo como Salvador  en los últimos años de sus vidas, si daban sus ofrendas monetarias, y leían sus Biblia. Pero hasta donde observé creo que no diezmaron.

En cuanto a los hermanos que aceptamos el Evangelio,  siendo jóvenes sin presiones de nadie, decidimos dar nuestros diezmos.

He escuchado y leído tanto en contra de diezmar a la obra de Dios, tantas dudas, que  contribuyo con mi pensamiento en este tema.

¿CUÁL  ES MI CONVICCIÓN, CUAL ES MI CREENCIA ACERCA DEL DIEZMO?

¿Cómo pensaban y actuaban nuestros padres y abuelos no creyentes en las enseñanzas de la Sagrada Biblia? ¿Practicaban y reconocían el diezmo de la Biblia? Respuesta: No sabían ni practicaban el diezmo.

Mi madre y mi padre, no eran creyentes evangélicos” sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres,…” 1 Pedro 1.18-19

La Biblia afirma que  los creyentes en Cristo, fuimos rescatados, de la VANA manera de VIVIR (pensar, actuar) de nuestros PADRES

¿Sabían nuestros padres y abuelos no creyentes sobre el Nuevo Pacto de Jesucristo?

“El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,”  Colosense 1.13

La Biblia afirma que  los creyentes fuimos liberados (RESCATADOS) del PODER de las TINIEBLAS, y TRASLADADOS al REINO de Jesucristo  Colosense 1.13

“y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”  Juan 8.32

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos” Filipenses 3.20

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; 2 Corintios 5.17

Somos “una nueva criatura” , con diferentes pensamientos y formas de actuar, ya no con la vana manera de pensar, heredada, transmitida por la mentalidad de nuestros antepasados no creyentes.

           **  CON NUEVA MENTALIDAD EN CRISTO REFLEXIONEMOS**

Aparte de las consabidas y trilladas oposiciones en contra de dar el diezmo, como es afirmar que son los pastores quienes se hacen ricos, quiero reflexionar sobre algunas como estas.

El diezmo es del Antiguo Testamento

El diezmo es solo de los judíos

Jesús no enseña sobre diezmar

El diezmo es solo del Antiguo Pacto del Sinaí

No hay que diezmar, solo hay que apartar cada semana una parte según nuestro corazón…

TU SENTIDO DE IDENTIDAD, DE PERTENENCIA, DE CIUDADANÍA

¿QUIÉN ERES?

BAJO QUE CÓDIGO, FE, PRINCIPIOS,  PIENSAS, RAZONAS, ACTUAS?

¿Estás obligado a tributarle a un Gobierno,”  reino”, desconocido, extraño,  o solamente al tuyo?

¿Dónde prestas servicio militar? ¿Dónde eres ciudadano, o en otro?

¿Estás obligado a servir en un ejército de un país de donde no eres ciudadano?

¿Piensas solamente en que puede tu país, tu gente, hacer por ti, o que puedes hacer tú por cambiar, por ayudar, por engrandecer a tu país?

Fuimos rescatados de la manera egoísta de pedir, de recibir para nosotros, para en cambio, dar, a los demás. Esta es una enseñanza implícita en dar el diezmo.   

 Cuantos limosneros callejeros conoces, que al final del día, compartan  de sus ganancias con otros limosneros menos favorecidos?

¿Conoces muchos limosneros callejeros dadivosos con las monedas, o solo conoces a los que quieren “más y más, y más”, y hasta casi quieren sacarte las monedas del pantalón, y se auxilian de amenazante garrote?

Yo no puedo, no siento, tributar a un país extranjero, (salvo en ayudar en emergencias de terremotos, huracanes, etc., me refiero a que ninguno va a pagar sus impuestos a “Uganda”, cuando vive y trabaja en “Guinea Ecuatorial”, es solo por poner un ejemplo) . Tributamos en el país, o Nación, donde residimos, donde somos ciudadanos.

Si yo no soy ciudadano de Inglaterra, no pago mis impuestos en Inglaterra.

Si no soy ciudadano, ni creo serlo  del reino de Jesucristo, ¿por qué habría de pagar mis impuestos al reino De Cristo.?

** LA VERDADERA FE DE ABRAHAM  ES LA MIA**

*DOM 4 ENE 2026* 4.30 am -5.38 am

¿Por qué yo creo, lo que creo, basado por supuesto en la Sagrada Biblia, y “sin apartarme a derecha o izquierda?”

Mi creencia, mi fe , está basada solamente en la Palabra Santa de la Biblia, en la correcta comprensión del Antiguo Testamento, y en la revelación del Nuevo.

La enseñanza divina está tan clara, que  no tropezamos, ni nos desviamos ni a derecha , ni a izquierda, por que escuchamos la voz  familiar, suave y agradable del buen Pastor, somos sus ovejas, y sabemos que estamos seguros el el buen camino.

El nos saca a pastar en verdes laderas, nos conduce a fuentes de agua limpia, nos protege y ha preparado regias mansiones. Es y será nuestro futuro Rey, de forma literal, heredaremos la tierra, somos sus hermanos, somos sus hijos. El es nuestro Mesías, el Eterno hijo de Dios.

LA VERDADERA FE DE ABRAHAM  ES LA MIA

¿Cómo Abraham obtuvo su conocimiento, y su fe en Dios?

¿Surgió esta creencia de la nada, o ya esta preestablecida?

“y razonaremos que nuestro Dios, es un ser  que enseña, que no deja a sus creaturas sin instrucción, que no deja a la deriva la  ignorancia  a los hombres***

****” En la comunicación que tenia Dios con Adán, antes de su caída en el pecado, le enseño muchas cosas. Él no creó al hombre para dejarlo en la ignorancia. El Creador es un ser de conocimiento, de sabiduría, de comprensión, de bondad infinita, de misericordia, de justicia,”

EL SACERDOCIO DE MELQUIZEDEK

 SUPERA A TODAS  RELIGIONES

***//¿Por qué, un  Patriarca, un hombre prominente, un ilustre, un potentado, un señor, por qué Abraham rindió diezmos de todo?

CRONOLOGÍA DE ESTE TEMA

Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;
19y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;
20y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano
. Y le dio Abram los diezmos de todo. Génesis 14. 18-20

Si leemos despacio, y cuidadosamente, examinando, reflexionando, vemos que este acontecimiento sucedió cuando “Abram”, estaba muy cerca de los 75 años de edad.  No tenía ningún hijo todavía.

Seguimos leyendo el Cap. 15, y a fines del cap. 16. Encontramos:

Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael  Gen. 16.16

¿CUÁNDO OCURRIÓ EL PACTO DE LA CIRCUNCISIÓN?

En el cap. 17.1 dice” Era Abram de edad de noventa y nueve años”

23Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho.
24
Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.
25
E Ismael su hijo era de trece años, cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.
26 En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo.
27 Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con él.

La Biblia deja en claro que Abram, después de circuncidar a su hijo Ismael, de edad de 13 años, y después de circuncidad a todo varón criado, o esclavo que estaba a su servició, entonces el mismo se circuncidó y de allí en adelante su nombre fue Abraham.

Y la Biblia deja en claro, que “Abram”, entregó el diezmo, al Melquisedec, en el cap. 14. 18-20, cuando “abram” , tenía  muy cerca de los 75 años, y no tenía hijos, y la clave del asunto, cuando aun no se había hecho la circuncisión.

Recuerde que la circuncisión “es lo más fundamental”   para el pacto que guardan “celosamente” los judíos.

*Continuará*

LA TORRE DE BABEL 1-5

 LA TORRE DE BABEL.

NO APARECE AUTOR

 GÉNESIS, XI. 4.

SOCIEDAD DE TRATADOS EVANGELICOS

LONDRES

1833

LA TORRE DE BABEL 1-5

“Tenía entonces toda la tierra un solo idioma y unas mismas palabras. Y aconteció que, cuando salieron del oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego». Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Luego dijeron: «Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra». Y descendió el Señor para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo el Señor: «He aquí que el pueblo es uno, y todos ellos tienen un solo idioma; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Vamos, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero». Así los esparció el Señor desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por eso fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió el Señor el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.”

LA TORRE DE BABEL.

 «Y dijeron: "Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue hasta el cielo; y hagámonos un nombre, no sea que seamos esparcidos sobre la faz de toda la tierra"». —(Génesis 11:4).

 He elegido este versículo por ser el más destacado del relato, pero será preciso tener presente todo lo que el historiador ha narrado sobre la construcción de la torre, desde el primer versículo hasta el final del noveno*.

Si consideramos el asunto desde una perspectiva histórica, poco hay que añadir en una ocasión como esta; pero si pretendemos extraer enseñanzas evangélicas de la historia, ningún discurso breve bastaría para abarcar las profundas reflexiones que el Espíritu podría extraer de esta página de las Escrituras.

 Con el fin de extraer tales enseñanzas, examinaremos más a fondo la cuestión, no sin invocar la ayuda de aquel Espíritu cuya función es escudriñar las profundidades de Dios y guiarnos a toda la verdad.

Obsérvese, ante todo, la unanimidad de los constructores: «toda la tierra tenía un solo idioma y una misma manera de hablar»; todos se entendían en la empresa y estaban tan llenos de celo que emprendieron una gran marcha desde el Oriente para «hacerse un nombre».

 Olvidaron sus discordias, guerras y divisiones y, dejando a un lado las viejas animosidades, se unieron para perseguir aquel fatuo espejismo: «un nombre».

No se detuvieron hasta llegar al gran río Éufrates, donde se pusieron manos a la obra con determinación para construir una torre que alcanzara el cielo. Fue, por tanto, una empresa que parecía santa, pues llevaba el nombre del cielo para santificarla.

Sin embargo, su verdadero fundamento era la vanidad; Aquel cielo fingido: pero incluso en ese cielo se mezclaba el egoísmo y la confianza en las propias fuerzas —«no sea que nos esparzamos por la faz de toda la tierra»—; pensaban que, al hacer esto, no se dispersarían, sino que se congregarían; que las naciones acudirían a ellos; que su santidad, su gran torre y su gran nombre les granjearían respeto.

 Luego, obsérvese la catástrofe. El Señor dijo: «Bajemos y confundamos su lengua»; y dejaron de construir la ciudad.

Aquello comenzó en perfecta unión y terminó en confusión y discordia; fue un plan magnífico con un final funesto; se habían propuesto construir la torre, pero no habían calculado primero el costo. Pretendían llegar hasta el cielo, y sin embargo, las palomas y las golondrinas lo dejaban muy por debajo de ellas —aunque nunca vuelan tan alto como las nubes—; la obra tuvo tan poco de cielo en su ejecución como lo tuvo en realidad en su diseño.

Al observar cinco aspectos en esta célebre empresa —antigüedad, unanimidad de propósito, temor, jactancia y confusión—, haremos bien en aplicar la moraleja a esa otra gran construcción en la que el hombre presuntuoso se afana constantemente: la de alcanzar el cielo sin la ayuda de Dios y la de edificar un templo y una religión que él mismo //Dios// no aprueba..

 Se trata de una antigua herejía; las supersticiones más remotas que conocemos o de las que hemos leído coinciden en que el hombre debe merecer el cielo mediante buenas obras y expiar sus malas acciones con actos virtuosos.

Existe una gran unanimidad en esta doctrina: los brahmanes, los seguidores de Platón, los estoicos, los adoradores de toda suerte de dioses y diosas, así como los papas, monjes y grandes doctores católicos romanos, el bonzo chino y el hereje cristiano, todos comparten la misma opinión sobre el pacto de obras;

 no hay la menor diferencia entre ellos a este respecto.

 Si nos limitamos a las generalidades y les prohibimos dar nombre alguno al dios bajo cuya autoridad pretenden santificar sus herejías, descubriremos que su credo es exactamente el mismo; y resultaría muy sencillo redactar una confesión de fe que sería acogida con aclamaciones desde las costas del mar Amarillo hasta las del mar del Norte.

Pero hay temor en la obra: «no sea que seamos esparcidos»; saben que cuando el Señor venga, «no guardará silencio; fuego consumirá delante de él, y tempestad poderosa le rodeará» (Sal. 1:3); desean un refugio contra la tempestad y un escudo frente al fuego, así que se afanan en construir su propia obra; saben que el pecado los ha hecho sujetos a la justicia; oyen a lo lejos el toque de trompeta del día del juicio que anuncia la llegada del Juez de todos en su solemne marcha a través del tiempo hacia la eternidad, y por ello se apresuran a presentarse ante él con una gran obra propia que pueda satisfacer su justicia y justificarlos frente a la acusación de pecado: así pues, hay temor; luego surge la jactancia: «hagámonos un nombre»; el mismo proceso al que el temor los impulsó los conduce también a la presunción; temían ser esparcidos, y tras superar ese peligro —según su ignorante vanidad—, comienzan a sentirse seguros; dan gracias a Dios por no ser como los demás hombres: «extorsionadores, injustos, adúlteros, o incluso como aquel publicano pecador»; ayunan dos veces por semana y dan diezmos de todo cuanto poseen (Lucas 18:12); contemplan su propia persona y su actividad en la santidad con una complacencia maravillosa y, tras haber escapado del naufragio, cuelgan sus vestiduras en el templo para mostrar las adversidades que han superado; Este es el resultado constante de la esclavitud a las buenas obras: fomenta la jactancia y hace que el esclavo de esclavos se crea el hombre más libre del mundo. Constantemente oirás al mundo inconverso hablar de las virtudes de sus principales fariseos

 —«¡Qué hombre tan excelente es fulano!», dicen—,

 y ese mismo hombre excelente coincide plenamente con tal opinión, como se desprende de toda su actitud; pues, al sentirse justificado ante sus propios ojos por las obras, se burla de la Palabra de Dios y permanece tan tranquilo como el indio dormido cuya canoa se precipita por los rápidos, llevando a su dueño —sumido en sueños— hacia las cataratas del Niágara.


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