martes, 3 de febrero de 2026

"LA PERLA DETRÁS DE TU PUERTA" *MATHESON* 52-54

 TIEMPO DE RETIRO

POR GEORGE MATHESON

**(Pastor y Escritor, quedó ciego desde la adolescencia)**

1901

 LA PERLA DETRÁS DE TU PUERTA"  *MATHESON* 52-54

TIEMPO DE RETIRO* MATHESON* 52-54

EL PRIMER RECONOCIMIENTO DE CRISTO:

 “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:11, 12).

 El primer requisito de Jesús fue la “fe en su nombre”. “Fe en su nombre” significaba originalmente “fe en que Él haría su nombre”.

Esa es siempre la primera necesidad de los grandes: que alguien prevea su gloria futura.

 El hombre de letras la necesita de su editor, el artista de su academia. Y los más difíciles de convencer son siempre los propios. Son demasiado cercanos, demasiado familiares.

¿No te han visto caminar por las calles de Nazaret? ¿No conocen a tus padres? ¿No pasan a diario por tu escenario de trabajo humano?

¿Cómo puede alguien tan accesible ser algo grandioso? Puede que nuestros parientes sean los más amables con nosotros; pero son los forasteros quienes primero perciben nuestra promesa.

 ¿Quién fue el primero en detectar que tu hijita era un genio musical? Un desconocido. Su voz te era demasiado familiar como para maravillarte. Era tan hija de Nazaret, tan “sujeta a sus padres”, que el elemento extraño se te escapó.

 Tu mirada había estado tanto tiempo fija en el cofre que olvidaste estudiar la gema que estaba adentro . Pero la mirada del desconocido la captó. Dijo: “¿Conoces el tesoro que posees? ¿Sabes que se oirá y hablará de esta voz? ¿Te has dado cuenta del orgullo, del privilegio de poseerla?

¿Eres consciente de que escondes en tu morada una perla de gran valor que, si el mundo la supiera, se congregaría a cientos, a miles alrededor de tu puerta?

¿Por qué no me dijiste que esta era una tierra de oro?”

"SANANDO LA CAÑA SACUDIDA POR LA TORMENTA"

 Sábado, 27 de septiembre de 2025

Sábado, 26 de julio de 2025

 LA CAÑA CASCADA” 

 MI HISTORIA DE LOS DÍAS SÁBADOS

No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare;**

“Y ASI SIRVIÓ ELLA TOCANDO LA FLAUTA EN ADORACIÓN PARA DIOS …”“Pero ustedes cantarán con un corazón alegre, como en la noche en que se celebra la pascua; como el flautista que va al monte del Señor para honrar al Fuerte de Israel.”Isaias 30.29

“Si tocamos la flauta ustedes no bailan, y si cantamos canciones tristes ustedes no lloran”.Mateo 11.17

7Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?*** 15El que tiene oídos para oír, oiga.
16 Mas ¿a qué compararé esta generación?  Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros,
17diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.
18 Porque
vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.
19  Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe
, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos. Enamgelio de San Mateo

1 He aquí mi siervo***2  No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare;** y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
9He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.*** 18 Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.
19¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová,
20que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye - libro del profeta  ISAÍAS

“LA CAÑA CASCADA”

 MI HISTORIA DE LOS DÍAS SÁBADOS

El autor dedica esta historia al PADRE ETERNO, A MI SAVADOR JESUCRISTO Y  E.S.

Por el autor del blog - un apasionado por la historia de antaño

Ciudad de Huehuetenango,  sábado 26 de julio del año del Señor de 2025.

— ¡Ya sé lo que quiero ser cuando sea grande!—gritaba a todo pulmón  una pequeña plantita en el juncal donde había nacido.—

Dime, hijita de mi alma, tu propósito en esta vida—

—quiero que de mí, hagan una esbelta flauta para alegrar las noches de fiesta en el palacio del rey, y así alcanzar  un nombre de fama, popularidad y abundante placer y riqueza a través de mi  música, melodía y belleza.

—Espero que así sea mijita—

Los habitantes del carrizal del pantano soltaron las grandes carcajadas de burla.

El palacio del rey, ¡Ja, ja, ja!—Mo tardará en ser engullida por algúna vaca  o un asno que venga a pastar por aquí, ¡Ja, ja, ja

Pasaron los días y la plantita se desarrollo en una lozana caña de carrizo, mientras tanto  en una humilde choza, en algún lugar del Israel, una hermosa mujer, de 30 años  recordaba y su mente viajaba hacia el pasado 22 años, y revivía la escena donde ella acababa de cumplir 8 años de edad y decía a su madre:

Mami,  cuando sea grande deseo tocar  flauta en hermosas melodías para alabar a nuestro Dios

—Dios te conceda ese noble propósito Zemira, mi bella hija—

Entretejiendo las circunstancias de la vida, que la mayoría de veces no podemos controlar como nosotros quisiéramos que fuesen, se dio el hecho que un  joven llamado Itzaj, decidió fabricarse una flauta de carrizo, por lo que se dirigió al  carrizal. Estando en el lugar, con su afilado cuchillo cortó la primera caña de carrizo, y casualidad o destino, fue la caña que un tiempo atrás solía expresar su gran deseo de ser instrumento musical.

¡Oh! desilusión al estar tallando el pedazo de caña, y estando ya casi terminada la  elaboración de la flauta el joven Itzaj, ejerció presión más de la necesaria, y la caña se rajo en su punto más esencial, por lo que disgustado el muchacho la tiro a la orilla del camino cercano. Diciendo;

—   Espero que pase alguien pisando y aplastándote, pues eres un pedazo inútil de carrizo., ya no sirves ni para alimento del ganado—

—    Acto seguido eligió otra caña para  fabricarse la flauta propuesta.

La caña empezó a lamentarse:

—De verdad que ya no sirvo, para nada. Mi vida está quebrada, inutilizada,

¿Donde quedaron mis sueños de ayer?—

¿En qué zarzal quedaron atrapadas mis esperanzas?

En panorámica completa de 360 grados, conoceremos que Zemira,  a la edad de 12  perdió a sus padres, esto sucedió a causa de una grave epidemia, por lo cual ella quedó a cargo de su abuela, la única pariente que le quedaba,  Tres años más tarde quedaba completamente huérfana y desamparada.

Unos meses después ella iba una tarde a traer agua a un manantial detrás de una colina, donde un extranjero de fiero rostro le arrebato su inocencia de la forma más violenta. El infame criminal huyo por el desierto, y la vida de la joven ya no fue igual.

A partir de ese momento las aguas de la amargura fueron creciendo dentro de ella. La ira, el rencor y muchos lastres más se fueron apoderando de su vida. El noble corazón que latía en ella, fue dando paso a circunstancias graves.  Decidió  establecerse en otro lugar lejos de su casa.

Con el tiempo una falsa amiga, muy sutilmente  la introdujo en una casa de  placeres que recibía a los oficiales romanos.

Pasó el tiempo, y así es como llegamos a la escena del día, cuando Itzaj, al querer fabricar una flauta en el marisma, cortó una caña, que por haberse rajado, decidió tirarla en el camino vecinal.

Al otro día, muy temprano pasó por allí un grupo de doce hombres. Todos iban muy animados comentando acerca de los sucesos acontecidos los días anteriores.

—Por eso te digo Felipe, que he venido a buscar lo que se había perdido, y a dar vida eterna a quienes lo  deseen, así mismo a saciar el alma que suspira por su salvación. — “Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová; Pondré en salvo al que por ello suspira” .Salmos 12.5. ¡Yo mismo cuidaré a mis ovejas! Las haré reposar. El Señor DIOS lo ha dicho así. 16 Buscaré a la perdida, iré por la descarriada, cuidaré de la herida, fortaleceré a la enferma Ezequiel 34.15

— ¡Oh, Mira, a la orilla del camino veo una caña que fue desechada por la mano del hombre, y que no ha sido quebrada por alg{n buey  o la rueda de una carreta,  por favor, Felipe ve, recógela  y  tráela a mí

Luego el Señor  guardo ese pedazo de  carrizo desechado en su alforja.

Dos horas más tarde, llegaron a un  pueblo, y luego a una puerta de una lujosa mansión. La fuerte mano derecha del Maestro, dio un fuerte aldabonazo en la solida puerta de la casa.

Salió un criado y saludó de esta manera.

—Pasa Maestro, con toda tu comitiva. Mi amo os espera—

Transcurrió un buen rato, y el mismo criado por órdenes del amo, los introdujo a una espaciosa sala, donde se veía una larga mesa con viandas de toda clase.

A todo eso iba llegando ya la hora de la cena. El dueño de la mansión era Simón el fariseo.

La puerta principal de la lujosa residencia del fariseo permanecían abiertas, por lo que la noticia de que había llegado el hombre de Nazareth, el Justo de Galilea, “el deseado de las naciones”, había corrido como fuego entre el trigo maduro, y mucha gente habíase agolpado a las afueras de la casa. Los más sagaces se  habían introducido al patio principal muy cerca del aposento donde estaba el Señor Jesucristo, quien era el personaje que había guardado la caña desechada en su alforja de viaje.

Las horas pasaban muy amenas, agradables, con una hermosa luz de luna llena que iluminaba el patio, donde grandes árboles de naranjos, melocotoneros, manzanas, granados e higueras, brindaban a los hijos de Israel, los dulces frutos.

Fue entonces  a la luz de la luna y el aroma de los almendros en flor, y de los azahares de naranjos que sucedió uno de los hechos más hermosos y conmovedores que las almas  más  sensibles y tiernas pueden recibir del inagotable manantial de la misericordia del Señor.

El hijo de Dios, sintió que unas delicadas manos desataron las correas de cuero de sus sandalias, y luego unos  suaves labios estampaban los más puros y suaves besos en sus pies. También percibió claramente como cayeron gotas cálidas que brotaban de lo más profundo del corazón  de una cordurita del rebaño de Israel que se había extraviado. Los pies divinos fueron regados abundantemente del corazón de aquella mujer y mientras lo hacía, la ira, el rencor, la amargura, la codicia…todo iba siendo depositado a los pies de Cristo.

Simón el fariseo, su familia, y sus amigos invitados al banquete, juntamente con muchos ojos curiosos  y acusadores seguían  ya la escena, y deseando en que iba a parar todo esto.

La pecadora” “la perdida del pueblo” lloraba y lloraba en silencio, y vertía una cantidad grande de perfume del nardo más puro que los hombres jamás  hayan olido. Y la casa se llenaba de este exquisito olor.  “La pecadora” que había desatado su abundante cabellera negra del más puro azabache, sedoao y con aroma de rosas del valle de Sarón, besaba una y otra vez los pies y los secaba con una ternura infinita mientras decía apenas en su susurro audible, pero que claramente el Señor lo entendía en su espíritu.

“tu nombre es perfume derramado. ¡Ya viene mi amado!
¡Ya escucho su voz!
Viene saltando sobre los montes,
viene saltando por las colinas
.*** 1¡Mira! El invierno ha pasado
y con él se han ido las lluvias.
12 Ya han brotado flores en el campo,
ya ha llegado el tiempo de cantar,
ya se escucha en nuestra tierra
el arrullo de las tórtolas
.
13 Ya tiene higos la higuera,
y los viñedos esparcen su aroma.*** de tus labios brota miel.
¡Miel y leche hay debajo de tu lengua!
¡Como fragancia del Líbano
es la fragancia de tu vestido
!*** 3jardín donde brotan los granados
de frutos exquisitos;
jardín donde hay flores de alheña,
14 nardos y azafrán,
caña aromática y canela,
y toda clase de árboles de incienso,
de mirra y de áloe;
¡todas las mejores especias aromáticas!

15La fuente del jardín***2Yo dormía, pero no mi corazón.
Y oí que mi amado llamaba a la puerta:***

¡Aquí está ya, tras la puerta,
asomándose a la ventana,
espiando a través de la reja!

***2 Yo dormía, pero no mi corazón.

—«¡Ábreme, amor mío;
hermanita,
palomita
virginal!
¡Mi cabeza está empapada de rocío!
¡El rocío nocturno me corre por el cabello!—
—«Ya me he quitado la ropa;
¡tendría que volver a vestirme!
Ya me he lavado los pies;
¡se
me volverían a llenar de polvo!»
Y oí que mi amado llamaba a la puerta

Mi amado metió la mano por el agujero de la puerta.
¡Eso me conmovió profundamente!

Entonces me levanté para abrirle a mi amado. De mis manos y mis dedos cayeron gotitas de mirra sobre el pasador de la puerta.
¡Al oírlo hablar
sentí que me moría!
Abrí la puerta a mi amado,
pero él ya no estaba allí.
Lo busqué y no lo encontré,
lo llamé y no me respondió
.*** 8Mujeres de Jerusalén,
si encuentran a mi amado,
prométanme decirle
que me estoy muriendo de amor.***

9 ¿Qué de especial tiene tu amado,
hermosa entre las hermosas?
¿Qué de especial tiene tu amado
que nos pides hacerte tal promesa?
—Mi amado es trigueño claro,
inconfundible entre miles de hombres
.
Su cabeza es oro puro;
su cabello es ondulado
y también su cabello es  negro como el ala del  cuervo;
12 sus ojos son dos palomas bañadas en leche,
posadas junto a un estanque;
13 sus mejillas son amplios jardines
de fragantes flores.
Sus labios son rosas

por las que ruedan gotitas de mirra;
14 sus manos son abrazaderas de oro cubiertas de topacios;
su cuerpo es pulido marfil
con incrustaciones de zafiros;
15sus piernas son columnas de mármol
afirmadas sobre bases de oro puro;
su aspecto es distinguido
como los cedros del Líbano
;
16su paladar es dulcísimo.
¡Todo él es un encanto!
Así es mi amado,
así es el amor mío,
mujeres de Jerusalén.”

Jesucristo veía el corazón de esta mujer, como se mira una flor en las aguas cristalinas de una fuente, y seguía escuhando el alma de ella:

“Señor, Mi Señor, eres la rosa de Sarón, el cordero de Dios, la esperanza de Israel. No soy digna de besar tu frente y aun de tocar tus manos. Beso tus pies, derramo mi alma, mi dolor…Mesías de Israel, no me desprecies, soy una pecadora, tu conociste mis sueños de niña… He venido a ser una vasija rota, un vaso, un tiesto  quebrantado, mi corazón está roto…”

39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora

Entonces Jesús dijo: Yo soy de quien está escrito:  No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare;**

44Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.
45 No me diste beso;  mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.
46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.
47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.
48Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.
49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?
50  Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz. Lucas Cap 7

—Señor, por favor quiero servirte, no me eches delante de tu presencia, para ti nada hay imposible.

—Zemira, hija mía, oveja mía, has vuelto al redil, ve y habla con las mujeres que me siguen, en especial con Susana y Juana ellas te instruirán en la palabra y en el servicio.  Nañana te daré algo que recogí esta mañana cerca de un carrizal. Ten fe y  paz.

“y revivía la escena donde ella acababa de cumplir 8 años de edad y decía a su madre:

Mami,  cuando sea grande deseo tocar  flauta en hermosas melodías para alabar a nuestro Dios—

Dios te conceda ese noble propósito Zemira, mi bella hija—

“Y ASI SIRVIÓ ELLA TOCANDO LA FLAUTA EN ADORACIÓN PARA DIOS …”

 “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres

EL ORIGEN DE LA CONSTRUCCIÓN * ARQUITECTO WOOD* 34-36

EL ORIGEN DE LA CONSTRUCCIÓN

 Y EL PLAGIO DE LOS PAGANOS DETECTADO

DE JOHN WOOD, ARQUITECTO

LONDRES

1741

//**Nota del autor  del blog: Como este libro fue impreso hace 285 años , en idioma inglés antiguo, y sus páginas no están claramente,, es difícil  el trabajo de traducirlo de una manera rápida, y consumiría demasiado tiempo el hacerlo de la forma más exacta. Es posible por tanto, que algunos nombres de personajes antiguos, lugares y fechas  no aparezcan  escritos de forma correcta en estas traducciones. En todo caso, será  el interés del lector diligente en buscar por sus propias investigaciones el nombre correcto de los personajes y lugares aquí mencionados.**//

EL ORIGEN DE LA CONSTRUCCIÓN * ARQUITECTO WOOD* 34-36

Cuando Taré huyó de esta gran tribulación por su hijo Abraham, es más que probable que Nacor, al igual que Joctán , reclamara la primogenitura implícita en el nombre de su hermano y, a su vez, se la diera a su hijo Betuel; ya que este nombre denota, en cuanto a su humanidad, una descendencia, de padre a hijo, de Dios el Redentor. Pero para poner fin a cualquier disputa entre los dos hijos supervivientes de Taré, Abraham y Nacor, respecto a la primogenitura profética, Dios mismo declaró en quién se encontraba. Pues a Abram le hizo esta misericordiosa Declaracióny yo bendeciré a quienes te ayuden y maldeciré a quienes te maldigan, y en ti serán benditas todas las familias de la Tierra.

 En aquel tiempo, Dios le ordenó abandonar la casa corrupta de su padre y, en compensación, le prometió conducirlo a cierta tierra, engrandecer su nombre y hacer de él una gran nación. Por la fe, según San Pedro, Abram obedeció y fue a Canaán, llevando consigo a su sobrino Lot. Después de lo cual Nacor tomó Posesión de Harán; este lugar fue llamado su ciudad, y allí residió su familia durante muchas generaciones, y dio esposas a los hijos de Abram.  Isaac, su único hijo con Sara, tomó a Rebeca, la hija de Betuel, por esposa; y Jacob, el hijo de Isaac, se casó con Raquel y Leah , las nietas de Betuel,  e hijas de su   hijo Labán.

Apenas Abraham llegó a la tierra de Canaan  Dios se le apareció y le prometió dar esa misma tierra a su descendencia después de él; pero con esta exención: que no la disfrutarían hasta después de transcurridos cuatrocientos años; tiempo durante el cual fueron designados para habitar en una tierra extraña y para servir a sus nativos; el pueblo bendecido por Dios aún no estaba exento del gran mandato de repoblar la Tierra.

En señal de esta promesa, Abraham construyó un altar; después fijó su morada en una montaña, a la orilla de Bet-el, donde erigió otro altar e invocó el nombre del Señor. Con el paso del tiempo, él y su sobrino Lot se separaron; entonces, Abraham se estableció en la llanura de Mamre y allí construyó un tercer altar, donde ejerció su religión de la manera más plena; y Dios no solo confirmó la promesa que le había hecho de criar a su descendencia en una gran nación, sino que cambió su nombre de Abram a Abraham para denotarla. Después de esto, Abraham estaba lejos de vivir en un estado de persecusión, que la gente, tanto de lejos como de cerca, pronto se aficionó a imitar todo lo que hacía en la adoración a Dios. Porque después de haber hecho su pacto con Abimelec, rey de Gerar, quien astutamente lo había inducido a ratificarlo mediante un juramento,*** Abram tenía 75 años cuando entró en la tierra de Canaán, lo cual ocurrió aproximadamente 315 años después de que la Tierra fuera dividida entre 70 personas. Es cierto que los judíos aumentaron en un lapso de unos 210 años, de 70 personas a más de 600.000; de modo que se duplicaron cada 16 años, aproximadamente. Ahora bien, si duplicamos 70 hombres cada 16 años durante 304 años, ascenderán a más de 36 millones. De lo cual no solo es posible, sino altamente probable, que la humanidad aumentara a 40 millones cuando Abraham entró en Canaán; y si continuamos nuestra multiplicación hasta el momento de su muerte, el total será cercano a los 1.000 millones, una cantidad suficiente para poblar el mundo, como lo hizo Sir Walter Raleigh, pág. i. 1. 2. concibió que había estado habitada en los días de Abraham.**

 Y después de haber plantado una arboleda alrededor del lugar donde se firmó esa Liga, en señal de la solemnidad de su invocación a Dios para ser testigo de ella, los paganos comenzaron a plantar arboledas alrededor de sus lugares de culto religioso; lo cual pronto prevaleció por toda la tierra de Canaán.

Tras esta separación de Abraham y su sobrino, Lot (r) tuvo dos hijos: uno, Moab, y el otro, Ammon, quienes instituyeron el culto al Sol en los países donde se establecieron. Aquellos hombres llamaban al Sol naciente con el nombre de Peor, que significa «El Soberano que disipa las sombras de la noche y abre el día»; también llamaban al Sol naciente con el nombre de Chemos, que significa que retira sus rayos de luz de la Tierra; y a estos los adoraban con sus orbes en las cimas de colinas y montañas, donde erigían sus altares y ofrecían sus sacrificios matutinos y vespertinos. Pero al Sol, lo designaron mediante su imagen en lugares altos construidos en las calles de sus ciudades, en sus caminos y en otros lugares públicos. Lo llamaron Moloc y Baal, nombres que, como observa Monfieur Banier, son sinónimos y que, en hebreo, significan Rey, Señor o aquel que gobierna o somete; y a él le ofrecieron, en altares ante la imagen, imitando  todo lo que Abraham ofreció a Dios para sacrificio, incluso niños, a imitación de la ofrenda de su hijo Isaac. //De esta manera corrompieron la pura y verdadera adoración, y la ofrecieron a sus dioses demonios//

lunes, 2 de febrero de 2026

BIBLIA, CIENCIA, Y FE * ZAHM* 8-11

 BIBLE, SCIENCE, AND FAITH

Contempla el libro escrito por las estrellas extendido en el espacio, lee el tomo encuadernado en roca que trazan las eras, y aprende de él que ni la mente mortal ni la mano de la más mínima fuerza de la Naturaleza tienen pleno control. Ay, el conocimiento brota de la fe, como brota la flor de una semilla oculta, mientras que en la dote de esa flor la fe renace. Fue el árbol fatídico del Edén el que envolvió a la ciencia en un tenue misterio.

BALTIMORE

1894

JOHN AGUSTINE ZAHM

BIBLIA, CIENCIA, Y FE * ZAHM* 8-11

Siendo así, el hombre de ciencia no solo es completamente libre en su trabajo, sino que, en lo que respecta a su fe, no tiene absolutamente nada que temer de las investigaciones más profundas y minuciosas que puedan emprenderse en cualquiera de los múltiples campos de la investigación y la crítica histórica o científica. Al contrario, acoge toda contribución genuina a la ciencia como una valiosa adición al ya vasto acervo de conocimiento, y fomenta la investigación más exhaustiva en todas las líneas de investigación humana como algo que sin duda producirá resultados que no solo serán valiosos para la ciencia, sino también de inestimable valor para ilustrar y corroborar las verdades de la fe. Si deseamos una prueba de estas afirmaciones, la tenemos a mano en la vida y obra de los representantes más eminentes de cada rama de la ciencia y en las declaraciones positivas de los líderes de pensamiento más capaces de todos los tiempos. Copérnico, Mersenne, Linneo, Champollion, Cuvier, Pascal, Newton, Sir Humphrey Davy, Faraday, Ampere, Cauchy, Descartes, Johann Müller, Schwann, Ly. Agassiz, Lenormant, Secchi, Leverrier, Dana, Pasteur, Van Beneden y muchos otros igualmente ilustres son testigos imperecederos de la unidad esencial de la verdad de la ciencia y la fe, y de la convicción certera que siempre mantuvieron estos grandes exponentes de la ciencia de que el libro de la Naturaleza y el libro del Espíritu, aunque nos interpelan en lenguas diferentes, siempre expresan el mismo testimonio y proclaman la misma verdad. Ambos, con palabras elocuentes y sublimes, nos hablan de un Dios infinito en sabiduría, amor y perfección, que ordena todas las cosas bien y que alcanza sus fines con infinito conocimiento y poder.

No, el hombre de ciencia no se ve limitado intelectualmente por ser un hombre de fe y de firmes convicciones religiosas. Su aceptación de la Biblia no le impide investigar ni disfrutar de la más completa libertad mental de la que es capaz el ser humano. Su fe lo protege del peligro como la luz del faro protege al marinero del daño, pero de ninguna manera restringe su libertad de pensamiento ni de acción. Al escuchar la suave voz de la religión, se libra de los errores del ateísmo, el panteísmo, el materialismo y el monismo, tan extendidos en la actualidad y que, más que cualquier otra cosa, han obstaculizado la investigación y retrasado el progreso de la verdadera ciencia.

Es cierto que uno puede rechazar las verdades de la Biblia y descartar las enseñanzas de la fe, como el marinero puede ignorar la campana salvadora o el faro amistoso, pero lo hace bajo su propio riesgo. Lejos de ganar nada con esta descabellada afirmación de independencia —una independencia que no significa libertad ni vida, sino temeridad y destrucción—, inevitablemente pierde, y esta pérdida conlleva la pérdida y la muerte, quizás, de otros. Hay demasiada duda e incertidumbre en el mundo de la ciencia como para que rechacemos la innegable ayuda de la revelación; demasiada niebla y oscuridad envuelven muchos de los problemas de la filosofía como para que cerremos los ojos al sol de la Verdad o despreciemos la luz de la palabra inspirada de Dios. Hablando por mí mismo —y estoy seguro de que no hago más que hacerme eco de los sentimientos de todos los hombres de ciencia cristianos— puedo afirmar honesta y verdaderamente que nunca he sentido, durante el cuarto de siglo y más que he dedicado al estudio de las cuestiones científico-religiosas, que las enseñanzas de la fe me hayan avergonzado de alguna manera, o que me hayan impedido en lo más mínimo disfrutar de la más plena libertad intelectuaL

Y esto no se debe a que alguna vez haya estado dispuesto a minimizar la fuerza y ​​el alcance del dogma ni a que haya intentado justificar ciertas declaraciones de las Escrituras, pues nunca se me ha ocurrido hacer lo uno ni lo otro. Nadie podría oponerse más firmemente al racionalismo en materia religiosa que yo, y nadie podría aceptar con mayor aquiescencia incondicional las enseñanzas de la Iglesia en todo lo relativo a la fe y la moral. Sin embargo, el racionalismo en la religión es muy diferente del uso legítimo de la razón al discutir cuestiones de ciencia, historia y arqueología que puedan mencionarse incidentalmente en las Escrituras o que estén indirecta y remotamente relacionadas con alguna enseñanza de la fe

BIBLIA, CIENCIA, Y FE * ZAHM* 1-8

 BIBLE, SCIENCE, AND FAITH

Contempla el libro escrito por las estrellas extendido en el espacio, lee el tomo encuadernado en roca que trazan las eras, y aprende de él que ni la mente mortal ni la mano de la más mínima fuerza de la Naturaleza tienen pleno control. Ay, el conocimiento brota de la fe, como brota la flor de una semilla oculta, mientras que en la dote de esa flor la fe renace. Fue el árbol fatídico del Edén el que envolvió a la ciencia en un tenue misterio.

BALTIMORE

1894

JOHN AGUSTINE ZAHM

BIBLIA, CIENCIA, Y FE * ZAHM* 1-8

INTRODUCCIÓN.

La nuestra es una época de efervescencia intelectual, una época de descubrimientos, debates y coordinación. Pero en nada es esta aceleración y actividad mental tan evidente como en las cuestiones que afectan a la ciencia en su relación con la religión. De ahí el interés que despiertan todos los descubrimientos —científicos, históricos y arqueológicos— que afectan directa o indirectamente a la Biblia, o que tienden de algún modo a modificar nuestra visión de su contenido, o a arrojar nueva luz sobre pasajes difíciles y controvertidos. De ahí también el interés que despierta lo que, lamentablemente, creo, se ha denominado Alta Crítica, y de ahí también la avidez con la que el público lector sigue las controversias actuales sobre el origen y la edad de nuestra raza, así como las relativas a otros temas similares, que, debido a los resultados de la investigación moderna, ahora debemos, forzosamente, considerar desde nuevos puntos de vista. Un conocimiento más amplio de las ciencias naturales y físicas, y la acumulación por parte de los egiptólogos y asiriólogos de una gran cantidad de nuevos hechos históricos de importancia de largo alcance, han arrojado un torrente de luz sobre muchas partes de la Biblia que anteriormente eran mal entendidas, si es que se entendían, y nos han proporcionado los datos necesarios para resolver numerosos problemas desconcertantes de carácter científico-escritural que antes considerábamos misterios simplemente inexplicables

Quienes aún consideran la Biblia como un libro divinamente inspirado, a pesar de los repetidos ataques a su autenticidad e inspiración, así como quienes aún se aferran a las enseñanzas de su fe, a pesar de las teorías de cierta escuela científica que relega la religión y la creencia en un Dios personal al limbo de las vanas fantasías, son frecuentemente acusados ​​de renunciar a su libertad de pensamiento y de someterse voluntariamente a una servidumbre intelectual que les impide apreciar el verdadero significado de las inducciones y generalizaciones más importantes de la ciencia moderna. Por infundada que sea esta acusación, no son pocos, incluso entre las personas inteligentes, los que la consideran sustancialmente cierta. Y, sin embargo, nada podría ser más falso o absurdo. Es como decir que el marinero pierde su libertad de acción porque, en realidad, presta atención a las boyas y faros situados a lo largo de su ruta, que señalan arrecifes y bajos e indican lugares donde la seguridad de su embarcación estaría en peligro o donde la navegación es imposible.

Lo que las boyas y los faros son para el navegante, las expresiones de la verdad revelada y los principios de la filosofía cristiana son para el hombre de ciencia como faros que le advierten de los escollos ocultos del error religioso o de la peligrosa costa de una falsa filosofía. Son luces en la oscuridad que le indican el camino que puede recorrer con seguridad y le revelan los bajíos peligrosos donde el peligro es inminente y la destrucción inevitable.

 Así como el capitán de un barco no sacrifica su libertad intelectual ni comete un acto imprudente al seguir las indicaciones de la boya y el faro, el hombre de ciencia tampoco renuncia a su libertad de pensamiento ni viola los dictados de la recta razón al dejarse guiar por las enseñanzas de una fe infalible o por las palabras divinamente inspiradas del Libro de los libros.

 Y así como el progreso del marinero no se ve impedido por el número de faros a lo largo de su ruta, sino más bien asistido, así también el hombre de ciencia se ve materialmente ayudado en su búsqueda de la verdad científica por las luces de la fe que le señalan de manera inequívoca los reinos verdaderos y seguros de la ciencia y la filosofía.

Las verdades de la fe y las verdades de la ciencia pertenecen, sin duda, a categorías diferentes, pero a pesar de ello, nunca pueden entrar en conflicto. Las verdades de la ciencia son de orden natural, mientras que las verdades de la fe pertenecen a un orden sobrenatural.

Pero ambas tienen a Dios como autor, y como Él no puede contradecirse, y como la verdad no puede oponerse a la verdad, las verdades de la fe nunca pueden estar en desacuerdo con las conclusiones definitivas de la ciencia.

Ya sea que estudiemos la Biblia o el gran libro de la Naturaleza, en ambos casos tenemos ante nosotros el registro del Todopoderoso, y las verdades inculcadas, si leemos correctamente, estarán en perfecta armonía entre sí, así como con la Verdad misma.

Por lo tanto, el testimonio de la Sagrada Escritura y el testimonio de las rocas, lejos de ser contradictorios, siempre serán, como descubriremos, idénticos en evidencia, ya que son uno en origen.

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"LA PERLA DETRÁS DE TU PUERTA" *MATHESON* 52-54

  TIEMPO DE RETIRO POR GEORGE MATHESON **(Pastor y Escritor, quedó ciego desde la a dolescencia )** 1901  LA PERLA DETRÁS DE TU PUER...