domingo, 6 de septiembre de 2026

EL PERRO QUE SABÍA CUANDO ERA SÁBADO *GENTRY* 290_294

 VIDA E INMORTALIDAD;

O, EL ALMA EN LAS PLANTAS Y LOS ANIMALES.

-BY

THOMAS GENTRY, Sc. E.,

AUTOR DE "HISTORIAS DE VIDA DE LAS AVES DEL ESTE DE PENSILVANIA", "EL GORRIÓN COMÚN", "NIDOS Y HUEVOS DE AVES DE LOS ESTADOS UNIDOS", "APELLIDOS", ETC., ETC., ETC.

«Dios jamás apagará su chispa divina, ya sea que brille en algún glorioso orbe, o ilumine la tierna mirada del spaniel, que guía a su pobre amo ciego por el laberinto de este oscuro mundo; y cuando la tarea termina, descansa en su humilde tumba, para no despertar jamás.» A. de Lamartine.

A TODOS LOS SERES HUMANOS QUE SON BUENOS Y AMABLES,

A LAS MÁS HUMILDES DE LAS CRIATURAS DE DIOS

ESTE VOLUMEN ESTÁ DEDICADO CON EL MAYOR AFECTO POR EL AUTOR.

«Mías son todas las bestias del bosque, y el ganado de mil colinas. Conozco todas las aves de las montañas, y mías son las fieras del campo.» — Salmo 1:10-11.

FILADELFIA

1897

EL ALMA EN LAS PLANTAS Y LOS ANIMALES *GENTRY* 290_294

Hace muchos años, dos décadas o más, el autor era dueño de un perrito, un caniche francés.

Jamás existió un animal más inteligente de su especie. Era una criatura preciosa, con el pelo blanco como la nieve, y de modales encantadores. Su aspecto era motivo de gran orgullo. Para que su pelaje mantuviera su pureza natural, lo bañaban semanalmente con agua tibia. Esta tarea recaía en una pequeña morena, por quien el canino había desarrollado un gran cariño. Frisky, como se llamaba nuestra mascota, nunca antes había conocido lo que era recibir un buen baño.

 Su primera experiencia fue tan poco interesante como novedosa y extraña. No le resultó nada agradable, pero el pequeño lo soportó como un mártir. En circunstancias normales, tal trato habría provocado gruñidos y ladridos, pero su naturaleza apacible no conocía tales reacciones adversas. Pero, aun así, sentía una aversión al baño, como su expresión lo indicaba con toda claridad. Su aversión era tan marcada que la sola vista del agua hacía que su delicado cuerpo temblara como el de un niño con frío.

Si no se hubiera tenido el mayor cuidado al preparar el baño, se podría haber pensado que los temblores que sacudían su cuerpo, nada robusto, se debían a la frialdad del agua o a su calor excesivo.

Pero esto no podía ser cierto, ya que el agua siempre estaba templada al tacto más delicado. Sin embargo, llegó un momento en que Frisky decidió eludir estas atenciones de su sabia y canina dueña.

Había implorado inmunidad con miradas compasivas, pero en vano. Algo debía hacerse, parecía decir su mirada mientras yacía acurrucado junto al cálido fuego de la cocina. Casi se podían leer los pensamientos que se formaban en su mente. Durante tres largos años, Frisky, a quien se le permitía dormir por las noches en la sala, estaba acostumbrado, al amanecer, a visitar a los distintos miembros de la familia en sus respectivos dormitorios y a pasar un rato animado y divertido.

 Estas visitas siempre eran esperadas con ilusión y, en ningún momento, durante todo ese período, fueron interrumpidas. Haberse perdido una de esas emocionantes travesuras, habría sido una privación muy sentida. Pero que estábamos condenados a tal decepción y aflicción, los acontecimientos posteriores lo demostraron con demasiada claridad.

Una mañana de sábado, pues siempre era el sábado judío cuando se realizaba el baño ritual, Frisky no hizo sus llamadas habituales. Todos lo notaron, pero nadie dijo nada. Se pronunció su nombre en voz alta, pero no hubo respuesta, y pronto se hizo evidente que el astuto duendecillo estaba fuera del alcance de las llamadas.

Se inició una búsqueda, pero fue en vano. Se lamentó su ausencia y se temió que le hubiera ocurrido alguna desgracia. Un silencio sepulcral llenó la casa. Se oían llantos y lamentos, pues Frisky no estaba. Pero justo cuando la noche se cernía sobre nosotros y la esperanza se desvanecía, se oyeron pasos apresurados en el camino que conducía a la puerta trasera. Los sonidos eran demasiado familiares para ser los de un extraño. Todos escuché en silencio, conteniendo la respiración. «¡Qué travieso, qué travieso!», se alzó un coro de voces, y todos corrimos a la puerta para dar la bienvenida al fugitivo de vuelta al redil. No se pronunció ni una palabra de despedida, ni una mirada de reproche, pues con los brazos extendidos, recibimos al culpable con los brazos abiertos. Sin embargo, difícilmente podría concebirse un ser más abatido y con la conciencia más atormentada.

Las cosas volvieron a la normalidad. La felicidad reinaba de nuevo en la familia. Las visitas matutinas de Frisky eran como si nunca se hubieran interrumpido. Sus travesuras conservaban toda su vitalidad. El pecado cometido había sido perdonado y gozaba de nuevo de una excelente reputación.

Había transcurrido una semana desde su primera travesura.

 ¿Repetiría su plan de deshacerse de la desagradable bañera?

 — jamás se nos había pasado por la cabeza.

El día amaneció radiante y hermoso. Afuera reinaba el bullicio, y el portazo de las contraventanas indicaba que la sirvienta se afanaba en la cocina. Como era su costumbre, la puerta de entrada estaba abierta para Frisky.

 Todos estábamos atentos. No había señales familiares.

 El ladrido agudo y alegre que siempre anunciaba su llegada estaba ausente, y también el sonido de pequeños pasos en las escaleras. No se oía ni una respiración, ni un crujido de la colcha.

Permanecimos inmóviles, hasta que los minutos parecieron horas, y entonces se nos ocurrió que era la sabiduría canina.

Era sábado y Frisky había desaparecido de nuevo. Se le buscó por todas partes, pero no se le encontraba por ningún lado.

Que se había escabullido al abrirse la puerta, era ahora más que evidente. No se hizo ningún esfuerzo por encontrarlo, pues todos sabíamos que volvería entre las sombras. Esta vez llegó más tarde que antes. El sol ya se había puesto hacía rato. Estaba completamente oscuro cuando el golpeteo de patitas contra la puerta anunció su regreso.

 Esta segunda falta se pasó por alto, igual que la primera, y Frisky volvió a ser el mismo de siempre, alegre y juguetón.

Así logramos un registro de sábados, donde escapó del odioso baño , pues bien sabía este astuto pedacito de carne y pelo que el séptimo día de la semana era el único en que le convenía a su ama atenderlo.

Que Frisky supiera contar, o tuviera algún medio para determinar la llegada del día que sabía profundamente detestar, no cabe duda.

 Pero la ternura extrema de su naturaleza no solo se manifestaba en su manera de deshacerse del odioso baño, sino también de otras formas.

 Parecía capaz de afrontar cualquier emergencia que pudiera surgir.

 A menudo lo he observado, tumbado sobre una alfombra junto a la chimenea de la cocina, o sobre la almohada de una cama recién hecha, pues tenía libertad para ir a donde quisiera por la casa, y he imaginado que podía verlo pensar, o leer el flujo de pensamientos que pasaban por su mente, tan humano parecía en esos momentos de reflexión.

 Cuando lo regañaban por alguna travesura insignificante, o lo amenazaban con negarle algún placer esperado, ningún supuesto bruto podía mostrar miradas más compasivas.

Su tristeza era a menudo desgarradora de contemplar.

 Postrado en el suelo o la alfombra, o en cualquier lugar donde se encontrara, gemía y gemía durante horas, y solo aceptaba ser consolado cuando una palabra amable, una sonrisa o un rápido y enérgico movimiento de su delicada pata aliviaban la carga de su alma.

 Cuando estaba feliz, y no hacía falta mucho para hacerlo feliz, rebosaba de vida y vivacidad, retozando y comiendo con total desenfreno, y haciendo todo lo posible por demostrar su felicidad y alegría. Sus ojos parecían brillar con un afecto sagrado, y un resplandor celestial iluminaba sus facciones.

 Lo he visto, en medio de tal agonía, derramar lágrimas, una visión que siempre conmovía hasta al corazón más duro.

 Entendía cada palabra que se le decía y respondía con un movimiento de cabeza o un ladrido suave.

Una conciencia interior le decía lo correcto de lo incorrecto, y aunque a veces se equivocaba a sabiendas, siempre se arrepentía sinceramente de sus pecados.

Llegó un día, sin embargo, en que el ídolo de la casa salió y nunca regresó. Sin duda le ocurrió alguna desgracia, o fue llevado a un lugar desconocido


 Si aún vive, confío en que lo cuidan como se merece. Era un ser bondadoso, gentil y cariñoso, y no puedo evitar pensar que algún día lo encontraré en el hermoso mundo, más allá de la tumba.

    ¡CUIDADO¡  EL PERRO ESCUCHA

 ¿Hasta dónde entienden los perros el
lenguaje humano?
 

 ¿Obedecen automáticamente al sonido de ciertas palabras, o tienen idea de su significación?



HASTA QUE PUNTO son los irracionales capaces de generalizar él sentido de las palabras? Por ejemplo: ¿la palabra «mesa, » significa para un perro algo que no sea un objeto determinado con el cual tiene asociaciones especiales ?
El ama de un perro perdiguero inglés llamado Topper acostumbraba darle un hueso, siempre en la cocina, e invariablemente le decía: « ¡Topper, a la mesa! » Y al punto Topper se iba a roerlo debajo de la mesa.
Cierto día estaban varios amigos de visita en la sala, y Topper se apresuró a meter el hocico en las envolturas de los caramelos y bombones que habían estado comiendo. « i Topper, a la mesa!» le ordenó inmediatamente el ama con la intención de que se fuese a lamer sus papeles debajo de la mesa de la cocina. En vez de hacerlo así, el perro se dirigió a una mesita debajo de la cual apenas cabía, se escurrió entrando de grupa, y empezó a saborear allí sus golosinas.
Evidentemente, la palabra «mesa» significaba para ese perro, no tan sólo la mesa de la cocina, sino cualquiera otra. A invitación mía, la señora llevó a Topper a mi laboratorio. Le di al perro un hueso y ella le ordenó: « ¡Topper, a la mesa!» El animal sin vacilar se metió debajo de una mesa de laboratorio. Hicimos la prueba con mesas de diferentes formas y tamaños. Topper iba siempre a echarse debajo de la más cercana, y nunca debajo de una silla o en un rincón.
Semanas después, la señora me contó este caso. Había ido con Topper al prado que se extendía a espaldas de la casa. El perro desenterró un hueso. «¡Topper, a la mesa!» dijo ella, llevada por la fuerza de la costumbre. En un extremo del prado, donde casi no podía verse, había una vieja mesa rústica que Topper ya conocía,
y debajo de ella fue a echarse a roer su hueso.
G. E. 

LE CONTABA mi abuelo a un amigo que había ido a visitarlo que Strom, nuestro perro de muestra, estaba enseñado a buscar su gorra y llevársela a donde él estuviera.
— ¿Y qué haría el' perro si no la encontrara ?
Mi abuelo se guardó la gorra en el bolsillo y salió de casa en compañía del amigo. A los pocos minutos llamó a Strom y le mandó: «Tráeme la gorra. »
Salió el perro disparado hacia la casa. Mi abuelo y el amigo aguardaron. Como a los 10  minutos volvió Strom a carrera tendida, dejó a los pies del abuelo lo que tenía en la boca y se puso a ladrar nerviosamente.
Lo que había llevado era la cofia de mi abuela.
A. L. O. 

UNA DE MIS tías abuelas acomodaba todas las noches a su falderillo en la cesta que le servía de cama, le
echaba encima una manta y le decía: «Vaya, Dennie, así no sentirás frío. »
Cierta helada noche de invierno, uno de nuestros primos llegó de visita. Al sentarse al amor de la chimenea frotándose las, manos, exclamó: «!Qué frío está haciendo esta noche, señores, qué frío tan atroz!»
Dennie desapareció de la sala. ..
A poco oímos ruido, de algo que arrastraban por la escalera. Momentos después entró el falderillo llevando la manta, con la cual fue a sentarse al lado del visitante, como si se la ofreciera.
 UNA NOCHE sorprendí a Nerón, mi perro danés, echado en el sofá de la sala, un mueble muy costoso, el cual ocupaba casi todo con su pesado corpachón.
« ¡Fuera de ahí, y cuidadito como vuelva a  verte en ese sofá!» le grité.
Se bajó al momento y salió de la sala muy avergonzado.
La noche siguiente Nerón no se trepó al sofá; pero lo encontré plácidamente dormido en los tres cojines que había bajado y dispuesto en el suelo como mejor cuadró a su comodidad.
- M. H.
Selecciones Junio 1950 

sábado, 5 de septiembre de 2026

ES LA BIBLIA CIENTÍFICAMENTE CORRECTA? *ERDMAN* 6-10

 ¿ES LA BIBLIA  CIENTÍFICAMENTE CORRECTA?

FREDERICK ERDMAN

Por el momento no aparece lugar y fecha de Edición

¿ES LA BIBLIA CIENTÍFICAMENTE CORRECTA? *ERDMAN* 6-10

PELIGRO DEL FRÍO.

«Como el que se quita la ropa en tiempo frío, y como el vinagre sobre el bicarbonato, así es el que canta canciones a un corazón afligido».

 Este proverbio de Salomón, Proverbios 25:20, contiene una ley científica que lamentablemente muchos ignoran hoy en día, para la destrucción de su salud y sus vidas.

Significa que, así como «cantar canciones a un corazón afligido» provoca una gran alteración mental, y como el vinagre sobre el bicarbonato o el salitre produce una gran alteración química, así también «quitarse la ropa en tiempo frío» produce una gran alteración fisiológica.

Todos los jinetes y granjeros saben que la principal causa de enfermedad en todos los animales domésticos, desde el caballo de carreras hasta la gallina, es el enfriamiento repentino de la superficie del cuerpo. Lazarus-Barlow, el célebre patólogo, afirma incluso sobre las enfermedades infecciosas que «el frío predispone al organismo a la invasión de microorganismos». Pero el descubrimiento de los microbios y las numerosas sustancias en la sangre, secretadas por muchas glándulas (todas las cuales, sin embargo, funcionan según su irrigación sanguínea y, por lo tanto, suelen ser una consideración secundaria), ha desviado considerablemente la atención del científico moderno de la causa práctica inmediata de muchas enfermedades: el frío, comúnmente debido a la falta de cuidado al vestir.  La antigua maldición sobre la mujer sigue vigente. Incluso con los avances científicos modernos, la mayoría de las madres en los países civilizados, especialmente si han carecido de ropa, alimentos y sueño suficientes, lo pasarán aún peor que las madres de cualquier pueblo primitivo.

 La alusión bíblica a la médula ósea como signo de salud es bastante actual a la luz de los últimos descubrimientos sobre el origen de las células sanguíneas.

 Las advertencias contra el consumo excesivo de miel coinciden con la opinión de los expertos en nutrición respecto al exceso de azúcar.

VALOR DEL EJERCICIO.

«El sueño del trabajador es dulce, coma mucho o poco» (Eclesiastés 5:12). La ​​fisiología que se explica en este versículo tiene un enorme valor práctico. El ejercicio es absolutamente esencial no solo para la salud del cuerpo en general, sino también para la del cerebro en particular.

La mayoría de los inventos modernos, desde el automóvil hasta el cine y la radio, tienden a dilatar los vasos sanguíneos cerebrales o a impedir que las personas caminen, que es el mejor método para aliviar la presión sanguínea en los vasos cerebrales.

Las personas modernas pretenden hacer todo lo posible para no perturbar la circulación cerebral y, de esta manera, dormir bien y evitar los crecientes trastornos nerviosos.

En vista de la breve popularidad de cualquier medicamento, una de las pruebas más notables de la fiabilidad científica de la Biblia es el hecho de que ninguno de los autores bíblicos menciona nada a favor de la medicina interna. «Un corazón alegre es buena medicina» parecería una excepción, pero el hebreo no dice nada sobre medicina, sino que «hace buena curación». Compárese esto con las extravagantes prescripciones que se encuentran en otras obras literarias tan antiguas como la Biblia.

En cuanto a la cultura física, la Biblia está bastante actualizada, pero ofrece los motivos más elevados. En la versión revisada de 1 Timoteo 4:8, leemos: «El ejercicio físico es provechoso para poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues promete la vida presente y la venidera». 1 Corintios 9:25-27: «Todo aquel que lucha por el dominio se disciplina en todo. Ellos lo hacen para obtener una corona corruptible, pero nosotros una incorruptible. Yo, en cambio, controlo mi cuerpo y lo someto». Estos versículos incluyen todos los beneficios de cualquier sistema de cultura física. «Controlar el cuerpo» evitaría, si se practicara, la destrucción interminable de vidas causada por la búsqueda del placer.

REGLAS DE SALUD DE LA CRUZ ROJA.

 La Cruz Roja Alemana publicó diez Reglas de Salud en 1925.

Estas reglas de salud científicas más modernas se observarían, directa o indirectamente, si se siguieran las instrucciones bíblicas mencionadas anteriormente.

El baño prescrito para la higiene en el Antiguo Testamento, la dieta, la vida al aire libre y el ejercicio que implica que cada persona tenga su propia "vid y higuera" incluirían la mayoría de estas reglas modernas. Las enfermedades sociales se erradicarían, los niños recibirían los cuidados necesarios, todas las reglas, excepto las específicas para la dentadura, se observarían si la gente practicara las reglas bíblicas; y la buena salud sería más beneficiosa para los dientes que los cepillos de dientes.

 La Biblia es psicológicamente correcta.

Janet, el psicólogo francés, afirma, como resultado de todos sus estudios e investigaciones, que la mejor prevención de los trastornos mentales y nerviosos es mantener una mente tranquila. Este maravilloso descubrimiento científico moderno es 3000 años posterior a Proverbios 14:30 (RV): «La mente tranquila es la vida del cuerpo».

La Biblia es la única guía psicológica segura, pero enseña que el ser humano se compone de "cuerpo, alma y espíritu".

La "nueva psicología" moderna, al basarse en la evolución, ignora o niega la existencia del espíritu humano. Esto es puro materialismo y destruye el sentido moral de quien realmente lo cree. Ninguna nación puede perdurar mucho tiempo si a sus jóvenes se les enseña que nuestras ideas de moralidad y nuestras ideas de Dios son "complejos de rebaño": y "si se destruyen los fundamentos, ¿qué pueden hacer los justos?".

-*****LA  SABIDURIA ETERNA DE BIBLIA****

Un conocido siquiatra demuestra la extraordinaria sabiduría de la Biblia, aplicada a problemas que han perturbado a la humanidad desde los albores de la historia y que hoy nos inquietan más que nunca.

POR EL DR. SMILEY BLANTON

DICIEMBRE DE 1966 SELECCIONES DEL READER´S DIGEST

El Dr. Smiley Bknton es director de la Fundación Norteamericana de Religión v Siquiatría en Nuev York  y autor de varias obras relacionadas con la fe y la sicología.

 El otro día un nuevo paciente advirtió que yo tenía una Biblia sobre mi escritorio.

—¿La lee usted a pesar de ser siquiatra? —me preguntó.

—No solo la leo, la estudio —repuse —, No hay manual comparable para conocer el comportamiento humano. Si la gente lograra asimilar sus enseñanzas, muchos siquiatras podríamos cerrar nuestro consultorio e irnos de pesca.

—¿Se refiere usted a los Diez Mandamientos y a eso de no hacer a otro lo que no quieras para ti?

—Ciertamente, pero a otras cosas también. Hay en la Biblia cientos de ideas que poseen profundo valor siquiátrico. Consideremos el caso de usted. Hace una hora que me cuenta cómo ensayó esto y aquello, y todo en vano. Es evidente que su preocupación lo ha llevado a un estado de gran ansiedad, ¿no es así?

Por esto estoy aquí —repuso secamente.

—He aquí un consejo que San Pablo dio a los efesios —dije, tomando la Biblia—. Consta solo de cuatro palabras: Apercibidos en todo, sosteneos. ¿Qué significa esto?

Exactamente lo que dice. Usted ha hecho cuanto podía, ¿qué más puede hacer : ¿Seguir corriendo de una parte a otra ¿ ¿Volver a arar el mismo pedazo de tierra? Lo que usted verdaderamente necesita, mucho más que solucionar ese problema particular, es tranquilidad de espíritu. Y la fórmula es la siguiente: cálmese, sosiegúese, no se esfuerce ya en vencer esa dificultad conscientemente. Deje esta tarea a las facultades del subconsciente. Este sera capaz de resolver el problema por usted con solo que usted no insista más en entremeterse.

Mi paciente quedó pensativo.

Quizá yo también deba leer la Biblia —dijo al fin.

En verdad, parece absurdo no haber uso de la sabiduría de 3000 años contenida en la Biblia.

 Siglos antes de que existiera la siquiatría, la Biblia decía que “el reino de Dios está dentro de vosotros mismos''. Los siquiatras lo llamamos el inconsciente, pero solo la palabra es nueva, no el concepto.

Desde el principio hasta el fin la Biblia enseña que el alma humana es un campo de batalla donde el bien lucha con el mal.

Los siquiatras hablamos de los impulsos de hostilidad y de agresión que en la naturaleza del hombre se oponen  a los de amor. Es lo mismo.  

Lo que ha hecho la siquiatría es poner en terminología científica  las verdades que la Biblia presenta en  poesía, alegoría y parábola.

¿Qué descubrieron en esencia Freud y otros científicos:

 Que la mente humana funciona tanto consciente como inconscientemente; que también lo hace así aquello que llamamos conciencia, y que muchas tensiones y perturbaciones emocionales son ocasionadas por la acción de lo que está oculto en ella.

Resulta en alto grado estimulante leer la Biblia con estos rudimentos de siquiatría. Citaré unos pocos de mis versículos favoritos, palabras tan llenas de penetrantes conceptos que, en mi opinión,

QUIEN APRECIE SU SALUD MENTAL debería aprenderlas de memoria y repetirlas periódicamente.

ABAJO ESTÁN SUS ETERNOS BRAZOS.

 Durante siglos los afligidos han hallado consuelo en esas palabras del Libro del Deuteronomio. Y ello no debe asombrar. Uno de los pocos temores con que nacemos es el de caer, de modo que la idea de un par de brazos amantes, protectores y eternos, satisface nuestro común de anhelo de amparo y de seguridad.

Además, una de las formas MÁS PROFUNDAS DE COMUNICACIÓN CON EL MUNDO EXTERIOR ES EL TACTO. Y por ello esta imagen bíblica produce una gran sensación de paz.

Quien sufra de tensión y de insomnio, ensaye repetirse a sí mismo esa frase  al acostarse. ABAJO ESTÁN SUS ETERNOS BRAZOS ACASO LE RESULTE MÁS EFICAZ QUE LAS PÍLDORAS PARA DORMIR.

“AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI  MISMO.”

Muchas personas creen que  este noble precepto proviene del  Nuevo Testamento. En realidad  también aparece en el Levítico. Para  un siquiatra, lo que encierra de notable es el reconocimiento de que en un hombre emocionalmente equilibrado debe existir el amor a sí mismo tanto como el amor al prójimo.

La ausencia de la propia estimación ES QUIZÁ LA PERTURBACIÓN EMOCIONAL más común de las que me toca tratar. A menudo es la influencia del inconsciente lo que causa ese sentimiento de indignidad. Supóngase que una mujer viene a verme, agobiada por una sensación de culpabilidad. Yo no puedo deshacer lo que ella ha hecho, pero sí ayudarla quizá a comprender por qué lo hizo, y explicarle cómo el mecanismo de su conciencia, actuando por debajo del nivel consciente, la trastorna y paraliza. Y puedo aconsejarle que lea y relea la parábola del Hijo Pródigo. ¿Cómo podría alguien sentirse permanentemente condenado o rechazado en un mundo donde esta magnífica promesa resuena a través de los siglos: la promesa de que EL AMOR ES MÁS FUERTE QUE CUALQUIER ERROR?

•”NO OS ACONGOJÉIS POR EL DÍA DE MAÑANA.”

Para emplear una expresión más moderna podríamos decir : “No te preocupes por el futuro”.

LA PREOCUPACIÓN CAUSA TENSIÓN NERVIOSA, Y ESTA INTERRUMPE EL CAUDAL DE ENERGÍA CREADORA que emana del inconsciente. Y cuando esta energía disminuye, los problemas se multiplican.

La mayor parte de nosotros sabe perfectamente bien que la preocupación es un sentimiento inútil. Sin embargo, muchas personas se buscan continuamente motivos de preocupación. “Bástele a cada día su propio afán”, dice la Biblia. Ya el día de hoy trae consigo bastantes problemas que arrostrar y resolver. El único momento que en realidad vivimos es el presente, así pues aprovechémoslo lo mejor posible. TENGAMOS CONFIANZA EN QUE QUIEN NOS TRAJO AQUÍ NOS AYUDARÁ' EN LAS CRISIS FUTURAS, cualesquiera que sean. “Los que tienen puesta su esperanza en el Señor”, profetizaba Isaías, “cobrarán nuevas fuerzas, ascenderán con alas, como las águilas”. ¿Por qué? Porque su fe les ahorra preocupaciones.

•”COMO PIENSA EL HOMBRE EN SU CORAZÓN , ASÍ ES ÉL”

. Esta penetrante frase de los Proverbios da a entender que lo que creemos pensar es menos importante que lo que en verdad pensamos. TODOS LOS DÍAS VEO EJEMPLOS DE ESTO EN MI CONSULTORIO. La semana pasada recibí a una señora que SE HABÍA CASADO DURANTE LA GUERRA DE COREA. Su marido, oficial de la reserva, ingresó voluntariamente en el servicio activo, y había partido cuando su mujer estaba encinta. El marido murió en combate, y ella se vio en la necesidad de educar sola a su hijo. Más tarde la señora contrajo nuevo matrimonio, pero cuando vino a verme tenia dificultades con el muchacho, ya de 15 años. Resultó evidente que lo trataba con dureza y severidad desacostumbradas.

—¿POR QUÉ ES USTED TAN ESTRICTA CON ÉL ? —le pregunté.

—Porque no quiero que se convierta en un niño mimado —repuso

al punto.

—¿Se le ocurrió alguna vez que cuando el padre se marchó por propia voluntad y lo mataron, ALGO EN USTED SE REBELÓ, ALGO QUE LE HACÍA ODIAR LA MEMORIA DE SU ESPOSO? ¿Y no es acaso posible que PARTE DE ESE ODIO INCONFESADO SE LO HUBIERA PASADO USTED AL NIÑO QUE ÉL LE DIÓ.

 si bien su inteligencia consciente tampoco quiere admitir esto? Vuelva usted los ojos AL INTERIOR DE SU PROPIO CORAZÓN Y BUSQUE ALLÍ LA VERDAD,

más allá de ías explicaciones que la razón le aconseja. Hasta que no lo

haga así, no podremos adelantar nada.

•” DONDE ESTÉ TU TESORO, ALLÍ ESTARÁ TAMBIÉN TU CORAZÓN “.

¡Naturalmente! ¿Que es lo que debemos amar ? He ahí el principal problema de la existencia humana, porque TENDEMOS A VOLVERNOS UN REFLEJO DE LO QUE AMAMOS. ¿Amamos el dinero? Entonces nos volvemos materialistas. ¿ Amamos el poder ? ENTONCES LOS INSTINTOS AGRESIVOS IRÁN POCO A POCO PREDOMINANDO EN NOSOTROS.

¿AMAMOS A DIOS Y AL PRÓJIMO?

¡ENTONCES NO ES PROBABLE QUE NECESITEMOS DE UN SIQUIATRA!

Los siquiatras prevenimos a nuestros pacientes contra la ira y la hostilidad; sabemos que esos conflictos que persisten sin solución en el subconsciente PUEDEN OCASIONAR ENFERMEDADES FÍSICAS.

¿ QUÉ DICE A ESTO LA BIBLIA?

No se ponga el sol sobre vuestro enojo. Y dice también: El ánimo alegre hace bien, como una medicina . Y así es. ¡Las chispas de verdad QUE BROTAN DE LAS PÁGINAS DE LA BIBLIA NO TIENEN FIN!

Si se me pidiera que eligiera uno solo entre todos los versículos bíblicos, elegiría este:

Y CONOCERÉIS LA VERDAD, Y LA VERDAD OS HARÁ LIBRES.

Tales palabras, en tremenda síntesis

, ABARCAN TODA LA TEORÍA Y EL MÉTODO DE LA SICOTERAPIA.

Cuando mis pacientes vienen a verme agobiados bajo el peso de una culpa, atormentados por LA ANSIEDAD Y EXHAUSTOS A CAUSA DE UN ODIO LATENTE, en nueve casos de cada diez su conflicto procede de que ignoran la verdad respecto a sí mismos.

Es misión del siquiatra suprimir el disfraz, el afan de engañarse a sí mismo, rebatir los argumentos racionalistas. A él toca poner los conflictos inconscientes bajo el dominio de la conciencia, donde la razón puede arrostrarlos. Como decía Freud: “La voz de la razón es tenue, pero persistente” .

UNA VEZ CONOCIDA LA VERDAD, YA PUEDE COMENZAR LA CURA, PORQUE LA VERDAD, EN EFECTO, NOS LIBERA.

Nunca sabremos la verdad entera. . Los grandes problemas de la vida y de la muerte, del bien y del mal, permanecen aun sin solución, y así seguirán, según nos lo dice con elocuencia el libro de Job.

 Pero algo me parece claro: cada uno de nosotros guarda en su subconsciente las mismas y elementales fuerzas de amor y odio que han inspirado y obsesionado a la humanidad desde un principio.

 La siquiatría se ocupa en esa zona oculta del espíritu, a veces con éxito, otras sin él.

Pero existe también un libro antiquísimo que trata de ella, que la comprende profunda e intuitivamente; un libro que durante tres mil años ha sido, EN MOMENTOS DE AFLICCIÓN, EL APOYO DE TODA PERSONA suficientemente juiciosa para recurrir a él.

ENTRADA DESTACADA

EL PERRO QUE SABÍA CUANDO ERA SÁBADO *GENTRY* 290_294

  VIDA E INMORTALIDAD; O, EL ALMA EN LAS PLANTAS Y LOS ANIMALES . -BY THOMAS GENTRY , Sc. E., AUTOR DE "HISTORIAS DE VIDA DE L...