lunes, 5 de octubre de 2026

ARQUEOLOGÍA, BIBLIA Y HOMERO *OHNEFALSCH-RICHTER* vii-2

 KYPROS

THE BIBLE AND HOMER.

ORIENTAL CIVILIZATION, ART AND RELIGION IN ANCIENT TIMES.

CHIPRE

 LA BIBLIA Y HOMERO.

 CIVILIZACIÓN, ARTE Y RELIGIÓN DE ORIENTE EN LA ANTIGÜEDAD. ILUSTRADO MEDIANTE LAS INVESTIGACIONES Y EXCAVACIONES DEL PROPIO AUTOR DURANTE DOCE AÑOS DE TRABAJO EN CHIPRE

POR MAX OHNEFALSCH-RICHTER, PH. D.

1893.

DEDICADO A SU ALTEZA

BERNHARD,

PRÍNCIPE HEREDERO DE SAJONIA-MEININGEN-HILDBURGHAUSEN, MECENAS Y AMIGO DEL ESTUDIO DE LAS ANTIGÜEDADES,

 POR MAX OHNEFALSCH-RICHTER.

CHIPRE- LA BIBLIA Y HOMERO * OHNEFALSCH* vii- 2

***// * Nota del autor del blog *El texto de este libro esta borroso, no está nítido, y me dificulta copiar las letras exactamente, es probable que lugares, medidas aparezcan traducidas con algunos errores, nombres en griego antiguo, o en idioma alemán,  en todo caso queda en criterio de los lectores su debida investigación. El  copiar exactamente  los nombres o medidas, retrasaría mucho el tiempo que necesito para avanzar en todas estas  traducciones que hago yo solo, y de forma personal, de forma gratuita,  sin contar con ayuda de ningún colaborador o equipo.// ***

Estoy sumamente agradecido al Dr. Chr. Belger, uno de los editores de la Berliner Philologische Wochenschrift, quien siguió con incansable interés el desarrollo de mi trabajo, corrigió numerosos errores y me señaló varios puntos que de otro modo habría pasado por alto; agradezco también a los señores D. D. Or. Jessen y H. Schmidt.

En la preparación de la edición en inglés, conté con la ayuda de muchos académicos ingleses, tanto damas como caballeros.

 La mayor parte del trabajo fue realizada con gran dedicación por el reconocido arqueólogo W. K. Paton M. A. (Aberdeen). Otra parte fue traducida por la Srta. E. Sellers (Londres), igualmente reconocida en el mundo académico. La traducción de la conclusión y de la mayor parte de la explicación de las láminas fue completada por la Srta. K. A. Raleigh (Londres), con gran amabilidad, energía y diligencia. El Sr. C. H. Jeafferson (Liverpool) también tradujo algunas hojas.

 En Berlín, el reconocido profesor H. Nettleship de Oxford tuvo la amabilidad de revisar gran parte de las pruebas de imprenta. A ellos, mis colegas ingleses, les ofrezco mi más sincero agradecimiento. Del Central-Gewerbeverein f'ir Rheinland and Westfalen y de su director, el Sr. Frauberger, recibí una importante contribución: excelentes fotografías de los ornamentos de oro chipriotas pertenecientes al Museo de Düsseldorf. Estas fotografías fueron tomadas especialmente para mí de forma gratuita, y el Sr. Frauberger añadió una admirable descripción que se ha impreso en el apéndice. También debo expresar mi gratitud por las ilustraciones y descripciones recibidas del Albertinum de Dresde, de su director, el profesor Dr. Treu, y su asistente, el Dr. P. Herrmann; de la Colección de Arte Histórico de la Casa Imperial de Viena, y de su conservador, el Dr. R. von Schneider; del Sr. A. Brockhaus de Leipzig, del profesor Dr. Th. Schreiber de Leipzig; del Museo Gran Ducal de Karlsruhe, y de su director, el Dr. Hofrath Wagner; y del Museo Universitario de Bonn, y de su director, el profesor Dr. Loschcke. Los señores C. Watkins, C. Christian y J. W. Williamson me brindaron una valiosa colaboración en Chipre y, gracias a su intervención, pude ilustrar los valiosos descubrimientos de Marion-Arsinoe de manera completa y satisfactoria. El Kaiserliches Deutsches ArchSologisches Institut y su primer secretario en Atenas, el Sr. Dr. \\'. Dorfeld, pusieron a mi disposición para este trabajo algunas vistas fotográficas inéditas.

El Sr. Pottier del Louvre de París y el Sr. Cecil Smith del Museo Británico de Londres me brindaron una valiosa ayuda. El Sr. Cónsul General E. Landau me prestó algunos de mis dibujos originales en acuarela que estaban en su poder y que utilicé para la preparación de las láminas coloreadas.

 Su hermano, el Barón Dr. W. von Landau, también me apoyó con consejos y ayuda práctica.

A los señores Geheimrath, Profesor Dr. E. Curtius y Profesor Dr. A. Furtwangler les debo la posibilidad de publicar, de forma tan completa, las antigüedades de la colección chipriota del Antiquarium del Museo Real de Berlín. También conté con la valiosa colaboración del Sr. Profesor Dr. Erman, Director de la sección siria y egipcia del Museo Real de Berlín, y de su asistente, el Sr. Dr. Steindorf. A estos caballeros, así como al Sr. Profesor Dr. Schrader, les agradezco profundamente. Estoy en deuda con Abel, Schafer y C. F. Lehmann por la importante información sobre las antigüedades sirias y egipcias que he incorporado a mi tratado.

 Los libros necesarios para mis estudios me fueron prestados gratuitamente por la Biblioteca Rojal de Berlín. La mayoría de los dibujos son del Sr. Liibcke y están admirablemente ejecutados. El resto de los dibujos son obra del Sr. Siegert y del Sr. Couve. Todas las fototipos, las nueve en color, fueron preparadas con sumo cuidado en el taller del Sr. A. Frisch. Los grabados en zinc, que aparecen en parte en el texto y en parte entre las ilustraciones, proceden del taller de fotograbado de los Sres. Dr. Diesterweg & Co., Fischer y Dr. Brockelmann, A. Frisch, E. Galliard y P. Meurer.

 Desde 1879, he estado recopilando diligentemente materiales en Chipre, que consisten no solo en informes de hallazgos y descripciones de excavaciones, sino también en planos, fotografías, dibujos y acuarelas. La mayoría son obra mía. Sin ellos, habría sido imposible publicar la obra.

No puedo dejar de mencionar, además, a alguien a quien agradezco la ayuda y el interés que me brindó, lo que me permitió viajar a Chipre y realizar mis estudios arqueológicos allí. Una dama inglesa, que prefiere permanecer en el anonimato, me facilitó los medios para viajar a Chipre en 1878.

 Su Excelencia el Barón von Keudell, entonces Embajador de Alemania en Roma, quien me conocía personalmente, utilizó su influencia en la Cancillería del Reich para obtenerme presentaciones diplomáticas para Chipre.

Cuando llegué a la isla, el Sr. C. D. Cobham, el Comisionado Real Inglés de Larnaca (conocido por su bibliografía sobre Chipre) y el Sr. D. Pierides (conocido por sus obras sobre epigrafía y numismática) comenzaron a interesarse por mi trabajo.

Me recomendaron a Sir Charles Newton, quien en aquel entonces era Conservador de Antigüedades Griegas y Romanas en el Museo Británico, y hacia finales de 1879 me encargó la dirección de las primeras excavaciones.

El erudito francés Sal. Reinach, en sus Crónicas de Oriente, que aparecieron por primera vez en la Revista Arqueológica y posteriormente se recopilaron en un volumen, dedicó un espacio considerable a mis investigaciones.

Mi trabajo ha sido objeto de debate en Inglaterra, especialmente en la Contemporary Review y en la Academy, por el erudito de Oxford A. H. Sayce, y en Estados Unidos en el American Journal of Arqueology.

En Alemania, mis descubrimientos y estudios se dieron a conocer a un público más amplio gracias a la revista Berliner Philologische Wochenschrift, editada por Chr. Belger y O. Seyffert.

 Entre los académicos alemanes que hasta la fecha han estudiado a fondo los materiales que les han proporcionado mis nuevos descubrimientos, cabe mencionar a los profesores D. D. A. Furtwangler, F. Dlümmler, W. W. Helbig, así como a D. D. P. Herrmann y Julius Naue.

 La profunda influencia que el Dr. H. Schliemann ejerció sobre mis estudios se comprenderá mejor al leer mi obra. La muerte de este distinguido hombre fue una gran pérdida para mí. El mismo día en que se anunció la triste noticia, recibí una carta del Dr. W. Dorpfeld, en la que entendí que debía considerarme contratado para participar en la excavación de Schliemann, proyectada para la primavera de 1891. Su inesperada muerte destrozó uno de mis sueños más preciados.

Además de los caballeros que ya he mencionado por su ayuda en Chipre, debo expresar mi sincero agradecimiento a Sus Excelencias Sir Robert Biddulph y Sir Henry Bulwer por el apoyo incondicional y constante que siempre me brindaron durante mis estudios.

Muchas otras personas, tanto ingleses como griegos, que aún viven en Chipre, me han mostrado amabilidad y comprensión. Sus nombres figuran en mi tesis, cuya publicación se debe a una sugerencia del Sr. Hofrath, el profesor Dr. Overbeck de Leipzig.

Poco antes de su publicación, el valor de esta obra se vio enormemente enriquecido por una carta del Sr. W. E. Gladstone, que he reproducido en facsímil. Me complació mucho recibir el honor de recibir una carta de una persona de tan alta posición, especialmente porque la Cámara de los Comunes acababa de iniciar sus sesiones. Una vez más, reitero mi más sincero agradecimiento a todos aquellos que me han ayudado en mis trabajos.

 BERLÍN, febrero de 1893.

 MAX OHNEFALSCH-RICHTER.

CAPITULO 1

LUGARES DE CULTO ANTIGUOS EN CHIPRE.

 Describo, al principio, los seis lugares de culto más importantes que excavé, porque ocuparán gran parte de nuestra atención en este trabajo y porque constituyen la clave para la correcta comprensión de los recintos sagrados chipriotas en general. En sus descripciones del aparato de culto olímpico revelado por las excavaciones, Curcio* y Furtwängler** solo pudieron citar paralelismos chipriotas.

 El material de comparación del que disponían estos eruditos cuando escribieron, parecerá un fragmento minúsculo y no siempre fiable de la Historia de los Cultos Criogénicos, en comparación con las numerosas y, en algunos casos, completas descripciones de las prácticas religiosas en la antigua Chipre que aquí presento al lector por lo que, a todos los efectos, puedo considerar la primera vez.

 Los descubrimientos que ya he hecho públicos, tanto yo como otros, constituyen solo una pequeña fracción de un todo que he conservado deliberadamente; y en cuanto a los descubrimientos posteriores, mi dilatada experiencia como arqueólogo me permite sacarles el máximo provecho que los propios descubridores.

 Empecemos con el número 1, el temor a Artemisa Cibeles en Achna, al este de la isla. ***) Si trazamos una línea recta desde Larnaca, el puerto más conocido de la costa sureste de la isla, hasta la antigua Salam, situada en la costa este, al norte de Famagusta, Achna, un pequeño pueblo moderno, se encuentra aproximadamente a medio camino entre ambos. Está situado en los márgenes de una depresión bien regada y fértil en una llanura que, por lo demás, es infértil o estéril. Al sur y sureste, en dirección al pueblo de Xylotimbo, no hay más que roca desnuda; al norte y sureste, en dirección a Akhyritou, la roca tiene una escasa capa de suelo ferruginoso. En el fértil y sinuoso valle de Achna, en un punto relativamente estrecho, a unos 50 metros de las últimas casas y no lejos del camino, los campesinos, en la primavera de 1882, encontraron por casualidad la  Artemis-Temenos.

Estaban cavando para el gobierno, a intervalos a lo largo del valle, una serie de hoyos cuadrados, como los que se suelen hacer para la exterminación de las langostas. *) En la lámina 1 se muestra un plano del .Artemis-Temenos hasta donde se pudo determinar; la parte norte, que da al pueblo, fue destruida hace años, cuando se plantó allí un huerto.

 La conservación de una parte del .Artemis-Temenos se debe a que la tierra solo se ha arado ocasionalmente con el arado chipriota, un apero primitivo que a veces solo remueve la tierra a unos pocos centímetros de profundidad.

 Sin embargo, en algún momento del transcurso de dos mil años, manos violentas debieron de posarse sobre la gran masa de ofrendas votivas que antaño se encontraban aquí. Podemos calcular, a partir de los fragmentos existentes de las grandes estatuas de terracota, que medían al menos 3,5 metros de altura.

 Era de esperar que estas enormes estatuas, que sobresalían del suelo y se mantenían "sub divo", cayeran presa del destructor.

*) Die Altiire von Olympia. Berlín 1882. (Extracto de tiit- .\l)liandlungen iler Königl. .\kademie tier Wissenschaften. Berlín 188t.i **) Die Bronzefunde von Olympia. Berlín 1880. (Extracto de .\bhandlangen der Könijrl. .Akad. der Wissensch. Berlín 1879.1 **) Para facilitar la localización de los lugares en el Mapa (.PI. I), he insertado en rojo, en los puntos a los que se refieren, los números de la presente lista. También he marcado en rojo todos los lugares de la isla donde he realizado excavaciones. No he incluido un itinerario, ya que esto habría implicado conectar con líneas la mayoría de los pueblos de la isla. Tampoco me pareció útil incluir todos los lugares donde vi restos antiguos o tumbas abiertas por otros. Hablaré de ellos en trabajos que traten más específicamente sobre topografía.

***// * Nota del autor del blog *El texto de este libro esta borroso, no está nítido, y me dificulta copiar las letras exactamente, es probable que lugares, medidas aparezcan traducidas con algunos errores, nombres en griego antiguo, o en idioma alemán,  en todo caso queda en criterio de los lectores su debida investigación. El  copiar exactamente  los nombres o medidas, retrasaría mucho el tiempo que necesito para avanzar en todas estas  traducciones que hago yo solo, y de forma personal, de forma gratuita,  sin contar con ayuda de ningún colaborador o equipo.// ***

 La mayor profundidad a la que se removieron los restos del suelo virgen fue de 1,2 metros. Las bases y los pies de las estatuas encontradas en el plan se hallaron in situ a un nivel superior (algunas a no más de 30 cm por debajo de la superficie actual), permaneciendo sobre la antigua superficie pisoteada.

 Al excavar en el lugar PHT (Lám. IV), los campesinos encontraron toscas estatuas de terracota (como las de las Lám. y 8, y Lám. XII, 1-4) apiladas tan juntas como sardinas en una caja.

(Encontré montones similares de estatuas en las excavaciones de septiembre y octubre de 1882).

Estaban tan amontonadas que los niños del pueblo las usaban como juguetes.

Algunas de las más pequeñas se vendieron a un barbero de Larnaca, y así fue como descubrí el yacimiento.

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