miércoles, 15 de julio de 2026

LA ÚLTIMA CRUZADA CON ALLENBY A JERUSALÉN *GILBERT* 1-6

 LIBRERÍA DEL ESTADO DE PENSYLVANIA

EL ROMANCE DE LA ÚLTIMA CRUZADA

CON ALLENBY A JERUSALÉN

 Por EL MAYOR VIVIAN GILBERT

 Con prólogo de OWEN WISTER

D. APPLETON AND COMPANY

NEW YORK : LONDON :

 MCMXXIV

LA ÚLTIMA CRUZADA  CON ALLENBY A JERUSALÉN *GILBERT* 1-6

PREFACIO

Por una afortunada casualidad, oí al mayor Vivian Gilbert contar la historia que aquí ha plasmado. Al terminar, me asombró descubrir que llevaba una hora hablando; el tiempo se había desvanecido por completo, y estaba dispuesto a escucharlo todo el tiempo que hubiera querido. Así también, he pasado absorto y rápidamente el tiempo junto a ciertas //confortables// chimeneas, absorto mientras otros //conferenciantes,  narradores,// del Somme, o del Argonne, o de Mesopotamia, nos hacían olvidar el tiempo, mientras ellos se olvidaban de sí mismos al narrar lo que habían visto y hecho; pero esto ocurría en la intimidad //  un aposento//: no he oído a nadie que pudiera cautivar al público con una historia de guerra como lo hacía el mayor Gilbert.

Tales relatos deben contarse y deben quedar por escrito. Nos recuerdan la grandeza del ser humano en un momento en que su pequeñez parece ser la que más destaca. Servirán también al futuro, como documentos.

 Aunque las palabras impresas no pueden transmitir la habilidad y variedad de la oratoria del mayor Gilbert —sus suaves modulaciones de lo muy serio a lo muy humorístico—, su conferencia no dependía en absoluto de la manera en que la impartía; el contenido, de principio a fin, era en sí mismo tan pintoresco, tan inusual, tan admirablemente seleccionado, que permanece vívidamente en la memoria. Es improbable que quien lo escuchó haya olvidado los camellos, la profecía sobre la caída de Jerusalén cuando el Nilo desembocara en Palestina, el imperecedero episodio de las llaves de la ciudad y muchos otros incidentes ante los cuales el lector de las siguientes páginas se detendrá a meditar, al relacionar esta última cruzada con sus predecesoras a lo largo de los siglos que el mundo ha atravesado desde los tiempos de Godofredo de Bouillon y sus caballeros con armadura.

Es una historia que merece ser contada, y bien contada.

Owen Wister.

 Filadelfia.

A LOS JÓVENES ESTADOUNIDENSES

 Con la esperanza de que su lectura aumente su amistad con Inglaterra, que entregó a tantos de sus hijos para luchar por la libertad de Tierra Santa, esta historia de una gran aventura está dedicada con cariño

ÉRASE UNA VEZ

***Pendiente de traducir 2  párrafos en ingles con letras  góticas -  Traduciré mas tarde – Autor del blog *****

El libro se le resbaló de la mano a Brian y cayó sobre el césped musgoso a su lado. Respiró hondo: el aire tenía un ligero aroma a prímulas y ranúnculos que crecían en exuberante profusión en los prados al otro lado del foso. Se estiró lenta y perezosamente, con su sombrero de paja ladeado sobre los ojos. No se molestó en enderezarlo.

Era bastante agradable dejar pasar la hora que faltaba antes de que el té estuviera listo. La sombra de la Mansión Ivythorne se extendía suavemente por el jardín de antaño, donde se oía claramente el zumbido de los insectos veraniegos, afanados entre las flores.

Las últimas palabras que había estado leyendo aún resonaban en su memoria como las notas de una canción favorita. ¡Qué tiempos tan maravillosos! Para vivir aquellos días de caballería y romance, cuando los valientes caballeros de antaño se aventuraban a liberar Tierra Santa con grandes espadas al cinto y una gran fe en sus corazones.

Brian Gurnay acababa de terminar su primer año en Oxford, un típico alumno de un colegio privado inglés; aficionado a los juegos y deportes de todo tipo, y para nada un estudiante aplicado. Sin duda, cuando se marchó de Harrow para comenzar sus estudios universitarios en Oxford, su tutor había incluido en su informe final: «Podría haberlo hecho mejor si se lo hubiera propuesto»; pero Brian habría sido el primero en estar de acuerdo con esta observación si se lo hubieran preguntado. Sabía que podía hacerlo mejor, pero de alguna manera no le parecía que valiera la pena; ¿por qué?, le habría resultado difícil explicárselo incluso a sí mismo.

Quizás era porque no había necesidad de hacerlo mejor; hijo único, heredero de una familia adinerada del condado, su lugar en el mundo ya estaba marcado, o eso parecía.

En Inglaterra, en 1914, había muchos chicos como Brian, que se adentraban en la edad adulta sin un propósito definido en la vida, pero con un vago resentimiento ante la aparente futilidad de la existencia.

 Existe un sector de la sociedad que, al carecer de profesión u ocupación, se ve obligado a buscar placer, lo que a menudo implica el trabajo más duro y arduo, en los oficios más exigentes e insatisfactorios del mundo.

 Brian imaginaba que la insignificante pero numerosa masa de personas conocida como «las masas» había sido creada por una Providencia omnisciente con el único propósito de facilitar la vida a las ricas clases gobernantes

No era un snob porque no tenía necesidad de serlo; su posición en la sociedad estaba asegurada, y en realidad no era engreído; era demasiado sensato para eso. Pero provenía de una larga estirpe de ingleses que estaban acostumbrados a mandar, cuya autoridad no había sido cuestionada durante siglos y, según todos los indicios apuntaban a que nunca lo sería. Reconocía a los comerciantes como males necesarios; los artesanos tenían tiendas que satisfacían sus necesidades; si fallaban en esto, compraba en otros. Las personas que le servían parecían educadas y respetuosas de la ley, y en la mayoría de los casos, muy eficientes. Que todas estas personas llevaran vidas tan importantes para ellas como la suya para él, nunca se detuvo a pensarlo.

 Cuando leía relatos de las Cruzadas, como había estado haciendo esa tarde, pensaba en los líderes, y, al parecer, también pensaban en ellos los autores. Era, por supuesto, necesario contar con soldados rasos. Las guerras no se pueden librar sin la tropa, pero se notaba que solo se les mencionaba cuando se daba el número de bajas.

Se leía tanto sobre el rey Ricardo y los demás reyes y nobles que resultaba difícil comprender que los soldados rasos también eran cruzados y que habían abandonado sus hogares para luchar por una gran causa, al igual que el rey.

Brian imaginó aquella escena histórica en Nebi Samwil. El rey rodeado de sus valientes / EL ROMANCE DE LA ÚLTIMA CRUZADA 5 caballeros, bronceados por el sol del este, marcados y desfigurados, pero también ennoblecidos por las heridas de innumerables y valientes encuentros con los sarracenos. El rey se había marchado desanimado, pero Sir Brian de Gurnay había soñado con otra cruzada que finalmente triunfaría.

Los años habían pasado, cruzada tras cruzada se habían organizado, equipado y enviado para superar dificultades casi inauditas, para vivir aventuras que hacían correr la sangre por las venas solo con leerlas, pero todas estas cruzadas habían fracasado en su objetivo. Aquella "Última Cruzada" nunca tuvo lugar.

Brian extendió los brazos en súplica hacia el cielo azul claro, y en parte con sinceridad, en parte con las viejas palabras del libro medieval que había estado leyendo aún resonando en su cabeza, exclamó:

— «¡Para luchar por tu causa, para participar en esa Última Cruzada, con gusto dejaría mis huesos en Tierra Santa! ¡Oh, por la oportunidad de hacer como uno de esos caballeros de antaño, de lograr algo en la vida que realmente valga la pena Incluso mientras pronunciaba esas palabras, se dio cuenta de lo ridículo que era pensar que tal plegaria pudiera ser concedida en estos días prosaicos —julio de 1914cuando el mundo entero estaba en paz y nada podía estar más lejos que el choque de  las armas, el llamado a la batalla.

Hoy en día, las aventuras realmente emocionantes no ocurrían; pero, aun así, imaginar era mejor que nada, y a pesar de sus veinte años, todavía quedaba mucho de aquel niño.

—«¡Brian! ¡Brian!»

La voz de su madre, llamándolo desde la casa, interrumpió sus ensoñaciones y lo trajo de vuelta a la realidad.

— «Muy bien, mamá. ¿Está listo el té?»

 Se levantó lentamente, sacudió de su ropa las pequeñas partículas de musgo y hierba que se le habían adherido, y recogió su sombrero que se había llegado rodando. Estaba listo para el té. En realidad, después de todo, la vida no era tan mala en aquel tranquilo y remanso de paz.

«Querida mamá», pensó Brian mientras caminaba por el césped. Su voz siempre le conmovía profundamente: por muy trivial que fuera lo que tuviera que decir, parecía importante cuando lo decía.

Los hijos varones cuyos padres han fallecido, se vuelven muy apegados a sus madres, especialmente los hijos únicos. Es la compensación de la naturaleza, y él, no se avergonzaba de su amor por ella, a pesar de que, en esa etapa de su desarrollo, la ética escolar dictaba que expresar abiertamente afecto por los padres no era de buena educación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ENTRADA DESTACADA

LA ÚLTIMA CRUZADA CON ALLENBY A JERUSALÉN *GILBERT* 1-6

  LIBRERÍA DEL ESTADO DE PENSYLVANIA EL ROMANCE DE LA ÚLTIMA CRUZADA CON ALLENBY A JERUSALÉN   Por EL MAYOR VIVIAN GILBERT   Con pr...