EVIDENCIA DE LA VERDAD DE LA RELIGIÓN CRISTIANA
DERIVADA DEL CUMPLIMIENTO LITERAL DE LA PROFECÍA; ESPECIALMENTE COMO LO ILUSTRA LA HISTORIA DE LOS JUDÍOS Y LOS DESCUBRIMIENTOS DE VIAJEROS RECIENTES.
POR ALEXANDER KEITH, D.D.,
AUTOR DE LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS Y DEMOSTRACIÓN DE LA VERDAD DE LA RELIGIÓN CRISTIANA, ETC.
CON DIECIOCHO DAGUERREOTIPOS Y OTROS GRABADOS.
OPINIONUM COMMENTA DIES DELET, NATURAE JUDICIA CONFIRMAT. — CT'C. DE. NAT. DEO.
EDINBURGH: WILLIAM WHYTE AND CO., BOOKSELLERS TO THE QUE EN DOWAGER. LONDON'. LONGMAN, BROWN, AND CO. J AND J. NISBET AND CO. DUBLIN: W. CURRY AND CO.
MDCCCXLVIII.
1848
EVIDENCIA DE LA VERDAD DE LA RELIGIÓN CRISTIANA *KEITH* 1-3
PREFACIO A LA TRIGÉSIMO SEXTA EDICIÓN.
En su búsqueda de hechos concretos, al ilustrar las profecías, el Autor siempre se ha esforzado por presentar la evidencia más irreprochable y concluyente; y por ello, los incrédulos, condenados por sus propias palabras, han sido generalmente los principales testigos.
Tan pronto como la fotografía comenzó a ocupar su lugar entre las maravillosas artes e invenciones de la actualidad, anticipó un método de demostración que no podía ser cuestionado ni superado; pues, sin necesidad de testimonio alguno, ni de pluma ni lápiz, los rayos del sol mostrarían lo que vieron los profetas.
Con esta intención, en su primer viaje a Oriente, llevó consigo papel para calotipos, etc., cuyo método de preparación era entonces secreto; pero al llegar a Siria resultó completamente inútil. Luego, ocupado en otro asunto, pasó a una hora de Ascalón y a otra de Tiro, sin ver ninguna de las dos. Una segunda visita a Siria, acompañado por uno de sus hijos, el Dr. S. Keith, de Edimburgo, quien tomó los daguerrotipos, le permite ahora aportar tales pruebas; y ha llevado además a ampliar la evidencia gracias a numerosos datos adicionales, con la esperanza de que pueda transmitir a otros la lección que le ha quedado grabada: la convicción aún más profunda de la precisión de la palabra profética. Las predicciones cumplidas con la precisión prescrita no son menos credenciales de inspiración, porque, como señales para los creyentes y como visiones para los escépticos, son el índice de otras profecías que, el día de su cumplimiento, serán sentidas además de vistas.
Podrían haberse añadido otros temas, ya que ahora entran dentro del ámbito de la evidencia, temas que el autor no pudo abordar en ninguna de las primeras ediciones de este Ensayo. Hace veinte años, nadie podría haber recurrido a su imaginación para interpretar las señales profetizadas o las características reales del tiempo en que se abra el libro, pues ahora todos ven que muchos van y vienen, y el conocimiento aumenta.
La apertura del libro del Señor revela cosas que el mundo jamás ha visto. Y solo en los últimos días, por ejemplo, los hombres comprenderán plenamente lo que le sucederá al pueblo elegido del Señor. Hasta el día de hoy, las profecías sobre los judíos, su tierra y las tierras de sus enemigos son verdades absolutas; y a medida que otros acontecimientos se desarrollan en su tiempo señalado, el panorama cambiante ofrece nuevas muestras de la inmutabilidad del propósito y la palabra del Eterno.
Diciembre de 1847.
EVIDENCIA DE PROFECÍA
INTRODUCCIÓN
Ningún tema puede ser de mayor importancia, ni para el incrédulo ni para el cristiano, que la investigación de la evidencia del cristianismo.
El primero, si su mente no está limitada por el más fuerte prejuicio, y si se guía aunque sea mínimamente por un espíritu de libre e imparcial investigación, no puede negar su obligación de examinar su pretensión de un origen divino. No puede permanecer seguro en su incredulidad, para satisfacción de su propia mente, sin el peligro manifiesto de un error fatal, hasta que haya sopesado imparcialmente todas las razones que puedan esgrimirse en su favor. Se reconoce y se siente que la prueba de una negación es difícil; y en ningún caso se puede alcanzar hasta que toda evidencia directa y positiva en contrario sea completamente destruida. Y esto, al menos, debe hacerse antes de que pueda probarse que el cristianismo no es verdadero. Sin este examen cuidadoso y sincero, todas las suposiciones gratuitas, las especulaciones fantasiosas, los razonamientos hipotéticos o las inferencias analógicas que parezcan ir en contra de la verdad de la religión pueden ser totalmente erróneos; y aunque puedan suscitar una duda pasajera, no justifican una incredulidad arraigada.
Si se consideran exclusivamente o se vinculan a una interpretación errónea de la verdadera naturaleza de la religión cristiana, el entendimiento puede aceptarlas como convincentes; pero tal convicción no es racional ni coherente, sino una mera aplicación del término «librepensamiento».
Pues, como el cristianismo apela a la razón y presenta sus credenciales, —como busca y exige el más riguroso escrutinio, escrutinio al que el incrédulo está obligado, por sus propios principios, a someterse. Si no teme vacilar en su incredulidad, no rehuirá la investigación o, si la verdad es su objetivo, no se resistirá al único medio para alcanzarla, para que pueda refutar lo que antes solo podía dudar, o ceder ante la convicción de la evidencia positiva y la verdad indudable. Este desafío sin vacilaciones plantea la religión; y ese hombre no es ni defensor de la incredulidad, ni amante de la sabiduría ni de la verdad, quien lo repudie o rechace.
Para el creyente, tal tema es igualmente importante e interesante.
La apatía de los cristianos nominales, en la actualidad, a menudo contrasta con el celo de aquellos que primero se sometieron a la fe.
La influencia moral de la religión cristiana no es la que ha sido, ni la que debería ser. La diferencia en el carácter de sus profesantes puede atribuirse en gran medida a una impresión más tenue y a una seguridad menos firme de su verdad. Aquellos primeros conversos que presenciaron los milagros de nuestro Señor y de los apóstoles, y escucharon su doctrina divina, y aquellos que recibieron el testimonio directode quienes los vieron y oyeron, y que pudieron comparar la oscuridad moral de la que habían surgido con la maravillosa luz del evangelio, fundaron su fe en la evidencia; poseían la más firme convicción de la verdad. INTRODUCCIÓN 3 Se distinguieron por sus virtudes, así como por su profesión, según el testimonio incluso de sus enemigos; atesoraron los consuelos y se inspiraron en las esperanzas de la religión; y vivieron y murieron impulsados por la esperanza de la inmortalidad y la certeza de una posición futura.
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