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POR EL AUTOR DEL BLOG
UN HUEHUETECO APASIONADO POR LA HISTORIA¡
¿HOJAS O PIELES? ”**75**JUEV 1 ENE 2026* 4.35 pm.6.17 pm.
“Entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales “Gen 3.7
21”Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. Gen.3.21
¿HOJAS O PIELES?
Cuando Adán y Eva, desobedecieron y por tanto pecaron contra el mandato del Señor Creador, ¿qué fue lo que pensaron? ¿Qué acción, o medida, decidieron tomar, para según en su opinión, salir del problema?
Estimado lector, en tu opinión, ¿qué camino, buscarías para salir de los problemas del pecado, que están atormentado tu vida?
Veamos qué camino tomaron Adan y Eva, representantes de toda la humanidad futura, y el camino correcto que les mostró el Creador Celestial.
Adán y Eva, no teniendo con que cubrir su desnudes, cortaron las hojas de una higuera que encontraron. Estas hojas eran de tamaño gigantesco, no como las hojas de higuera actualmente.
Después de cortarlas, las cosieron. ¿Ya conocían el arte de la costura? ¿Qué instrumento les sirvió para coserlas? ¡Qué clase de “hilo” utilizaron? Interesantes preguntas, que nos aclaran que nuestros primeros padres poseían una inteligencia alta, pero lamentablemente el diablo lo engaño, y los hizo desobedecer el mandamiento divino. Esto nos ilustra que hoy en día hay muchas personas muy capacitadas, pero que el enemigo, la serpiente astuta, los tiene engañados, para no obedecer la Palabra Santa.
El asunto está en que unas hojas de higuera, pronto se secarían, se desmoronarían, y sobre todo la enseñanza espiritual es que la solución del pecado en nuestras vidas, no es como a nosotros se nos ocurra, ni es hacerlo a nuestra manera. Nuestros métodos y religiones, de ninguna manera son efectivos para reconciliarnos con el Creador.
Por eso mismo, es un engaño del diablo, la afirmación que se escucha tan comúnmente de que todas las religiones ayudan a llegar la Padre Eterno.
La única manera de reconciliación, que el aprueba, y estableció, es la sangre del Supremo Sacrificio redentor de su hijo, el “divino cordero del cielo”; esa es la verdad proclamada por las Escrituras judeo-cristianas.
Dios desaprobó las vestiduras de hojas de higuera, y en su lugar les hizo vestidos de pieles a Adán y Eva.
Pero, la cosa no es tan sencilla, las pieles no aparecieron por un milagro, Dios podía muy bien hacer un milagro de crear de la nada, un par de vestidos para los dos únicos seres humanos que en ese momento existían.
¿Entonces, si las túnicas de pieles, no aparecieron de la nada, de donde los sacó Dios?
2” E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.” Gen 1. 25
En algún momento, quizás del versículo de Gen 1. 25, o bien muy adelante en el tiempo, nacieron 2 corderos, que cumplirían una misión a tiempo. Escribo 2, porque me parece lo más lógico, uno para Adán, y otro para Eva, cuyas pieles sirvieron para elaborar las túnicas protectoras.
El asunto que debemos meditar es que para cubrir a nuestros primeros padres, fue necesario que esos 2 corderos, murieran.
Nacieron inocentes y murieron inocentes.
La sangre roja fue derramada en tierra, ofrendando su preciosa vida, para que los verdaderos culpables,*los que tenían que morir* pudieran estar protegidos contra las inclemencias del tiempo.
Debo anotar, que creo, que Adán y Eva, no andaban desnudos, según el concepto nuestro,si es cierto que probablemente no tenían nada producido por manos humanas sobre su cuerpo, pero, eso no quiere decir que andaban exhibiendo sus “ vergüenzas”, como se dice.
“subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.” Gen. 2.6
Los cuerpos de Adán y Eva, estaban protegidos por el resplandor de la gracia, la inocencia, y el escudo del Señor.
Este escudo, este manto de inocencia y pureza, los protegía, no solo de la humedad fría, que salía del duelo en forma de vapor, y del roció helado de la madrugada, que regaba a toda la vegetación de la tierra, como vemos ahora cuando los pétalos de las flores amanecen cubiertas de gotas frías de roció, los protegía del calor del sol y de los cambios climáticos.
“ y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,.. y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas” Gen. 1. 14 y 18
Tendríamos que ser “ciegos” para no saber, que el sol y la luna, marcan, predisponen, las estaciones del año. Primavera, otoño, invierno y verano. Los vientos que circulan por la tierra, unas veces calientes, otras veces en ráfagas heladas, al final sirven para dar paso a la abundante cosecha de frutos y alimentos que sirven para nuestro sustento material. Los rayos del sol calientan abundantemente la vegetación, y en las noches se deja sentir los vientos helados.
La fuerza magnética del sol y la luna, provocan mareas, los vientos soplan, y las corrientes o ríos internos del mar, tanto fríos, como cálidos, hacen que los océanos se llenen de vida animal.
Adán y Eva, no estaban como 2 desnudos, como miserables huérfanos y sin que cubrirse. La misericordia, y la gracia bondadosa del Señor, el resplandor de la gloria de Dios los cubría.
“Abram; yo soy tu escudo” Gen 15.1
“ no sabía Moisés que la piel de su rostro
resplandecía, después que hubo hablado con Dios.
30 Y Aarón y todos los
hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era
resplandeciente;” Exo. 34.30
25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, Num . 6.25
10 2 ¿No le has cercado alrededor a él” Job 1.10
25 “El Todopoderoso será tu defensa,” Job 22.25
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6El sol no te fatigará de
día,
Ni la
luna de noche. Salmos 121.6
“ Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz,” Isa. 60 .1
“ y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz” Mat. 17.2
11 “teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor” Apoc. 21.11
Ese fulgor, ese resplandor, era la ira y el objetivo de Satanás, y logró derribar espiritualmente a Adán y Eva. Logró una de sus mayores victorias, quizás la más grande en su pecadora carrera de que por el pecado humano, la gloria, resplandor, y protección de Dios fuesen retirados del cuerpo, alma y espíritu de nuestros primeros padres.
Aun me falta, seguir en la reflexión que venía tratando, el significado de los corderos sacrificados del génesis, el cordero que sustituyó a Isaac en el sacrificio, y como esto va preparando nuestras mentes al supremo sacrificio en la cruz del Gólgota.
¡VI SU GLORIA!
POR “CORNELIO EL CENTURIÓN”,
PERIODISTA DE GALILEA
JOHN EVANS
CHICAGO-NUEVA YORK
1945
“CORNELIUS” *EVANS* 1-3
El Centurión Cornelio apareció repentinamente un día, tras una larga búsqueda de alguien que pudiera escribir un relato como testigo presencial de algunos de los acontecimientos más influyentes jamás registrados.
Me topé con él mientras hojeaba los primeros capítulos de Mateo. La familiaridad maduró hasta convertirse en devoción por este entrañable personaje.
Mateo no me lo presentó por su nombre, pero enseguida me sentí seguro de haber encontrado, tras una larga búsqueda, al hombre que podría escribir una historia periodística sobre lo ocurrido hace mucho tiempo en Belén, Jerusalén y Cesarea. Un mundo viejo moría, uno nuevo nacía.
Pero ¿quién era el Centurión de Mateo, este “capitán de la policía” de Herodes Antipas allí en Capernaúm?
Obviamente, a pesar de su ciudadanía romana, era muy estimado en todo el reino galileo de Herodes.
Mateo dejó claro que este Centurión tenía un ojo extraordinario para los detalles esenciales; era diplomático, o mejor dicho, un hombre político. Igualmente evidente era su sensibilidad para los asuntos humanos. Pero la mayoría de los policías, especialmente los capitanes, son así si son buenos en su trabajo. Un poco duros y directos, quizás, pero a menudo se asume que esas características protegen una comprensión empática de la situación humana. Los mejores reporteros fueron entrenados durante su tiempo en la policía para ver el lado humano, que es lo que la mayoría de la gente quiere leer. ¿Esfuerzos literarios? ¡No! Se evitan. Los elementos reflexivos y editoriales están fuera del alcance de hombres así entrenados. ¡No poetas ni filósofos, ellos, ni políticos! La historia, y solo la historia, es lo importante. Y la prueba de la historia es si se escribe sola o no. Por eso, la historia tiene un poder inherente, sin el estorbo del esfuerzo literario, la opinión personal ni los argumentos especiales. Bueno, ¿quién fue el centurión de Mateo, este romano casi olvidado que pudo haber estado destinado a abrir las puertas de la iglesia cristiana primitiva a los gentiles?
Lucas tenía un centurión, al que nombró Cornelio en Hechos 10. Lucas era mucho mejor reportero que Mateo, quien era más hábil cubriendo discursos que en la labor más experta de observar la acción. Una persona sin nombre podría servir para Mateo, pero no para Lucas, quien tenía una idea mucho mejor de lo que la gente común quiere leer cuando ocurren acontecimientos de interés periodístico.
Me convencí, al menos para mis propósitos, de que el centurión de Mateo era el Cornelio de Lucas.
Aquí estaba, pues, mi corresponsal especial. Con la ayuda de Lucas, también encontré a algunos amigos de Cornelio: Juana, esposa de Chuza, mayordomo de la casa de Herodes, y María Magdalena. Demetrio, Léntulo y Lino entraron en la historia por su cuenta, al igual que Eleazar. Finalmente, Lucas introdujo a Pedro en el drama a menudo ignorado de Hechos 10:8.
Cuando le ofrecí el ejemplar de Cornelio al editor jefe, este eliminó de la página 1 los relatos de la mayor guerra jamás librada y reubicó en el periódico los temas de actualidad de la época más compleja y desconcertante de la historia.
La correspondencia de Cornelio se procesaba de la misma manera que cualquier otra noticia para llegar a las oficinas de redacción del Chicago Tribune. Muchas citas del Nuevo Testamento se traducen libremente del griego, y los pasajes litúrgicos del Epílogo provienen de la Didajé.
Agradezco a mi amigo, el rabino G. George Fox, sus valiosas sugerencias; a James H. Cobb, su consultoría de investigación; a Benjamin Cohen, sus mapas; y a mi socio de muchos años, John L. Astley-Cock, su asistencia técnica.
John Evans
Chicago
Michaelmas 1944
¡VI SU GLORIA!
Mapa-Ruta del viaje de Herodes a Jerusalén Flechas rotas marcan la ruta de Herodes desde Tiberíades a Jerusalén, y los subtítulos relatan los acontecimientos de su viaje en Semana Santa, en el que su grupo se encontró con una multitud que extendía palmeras en el camino del humilde Nazareno montado en un burro.
Belén: 25 de diciembre, año trigésimo sexto de Herodes el Grande
PRÓLOGO EN BELÉN
La caravana fue desviada en Gaza mientras avanzaba hacia el norte para alojar a mi jefe, Eleazar, un rico comerciante de vidrio judío de Alejandría, con la intención de entregar artículos de lujo a clientes del distrito de Nueva Sión de Jerusalén a tiempo para un festival de invierno. Pero aquí estamos, estancados en este miserable pueblo de Belén. Eleazar cree que la multitud que nos retuvo disminuirá para que podamos continuar mañana. Rara vez las caravanas viajan hacia el norte por esta ruta. Normalmente toman la llanura costera, pero a pesar del mal tiempo aquí, en este país montañoso, esta tierra histórica resulta fascinante, incluso para un romano. Aparentemente, la multitud que nos aguarda aquí se dirige a un censo romano, pero Eleazar, con un guiño, habló del aniversario de la liberación del país, hace un siglo y medio, de la tiranía del despotismo greco-sirio bajo Antíoco Epífanes, por Judas el Hammerer con un puñado de guerrilleros judíos. Incluso a mi tolerante país no le gusta que sus pueblos bajo mandato recuerden sus victorias pasadas con demasiada viveza.
Desde que dejamos la ruta costera, nuestros problemas principales eran la llovizna incesante, los vientos gélidos y la niebla. El frío penetra hasta la médula, pero el extraño incidente de anoche, junto con las historias de Eleazar sobre su peculiar pueblo, ha compensado parte de la incomodidad. Eleazar, ahora en lo que él llama su última peregrinación a la ciudad de sus padres, advirtió que no se debe esperar hospitalidad de su gente aquí en Judea, sobre todo en Jerusalén. Serán distantes, dijo, pero me habló de sus tradiciones de una manera que me inspiró una tierna compasión por quienes permanecieron en esta tierra desolada e improductiva para conservar una rica tradición cultural y religiosa que se remonta a más de mil años.
Aquí, alejado de las principales rutas comerciales y resistiéndose a toda influencia externa, el jardín de la tradición florece donde nada más crecerá. Eleazar dijo que el templo de Jerusalén realmente sustenta a toda Judea. Además de ser un centro religioso, es prácticamente un banco con su propia moneda, una institución rica que los conquistadores querrían saquear. Parte de su riqueza proviene de las ganancias en divisas de los peregrinos, quienes se ven obligados a comprar animales y otros artículos para el sacrificio solo con la moneda del templo. Pero Eleazar explicó, encogiéndose de hombros, que nuestra caravana estaría tan cómoda al aire libre como en las casas de techos de barro con goteras de Belén. Añadió que Jerusalén no me daría la bienvenida, a mí, un romano en un asunto no oficial.
Verán, dijo, la esfera de influencia de Roma se expande constantemente, al igual que el imperio de Alejandro Magno hace tres siglos. Una guerra encarnizada e increíbles hazañas de heroísmo por parte de Judas y sus guerrilleros fueron necesarias para lograr la libertad de esta pequeña república. Ahora se avecina otro conflicto, pues el pueblo, en la festividad de hoy, recuerda las hazañas del Martillo //Macabeo//y recuerda la dinastía que él estableció.
Aunque el senado romano estableció el trono actual de Herodes en parte para acabar con esa dinastía, el astuto Herodes se casó con una mujer de la línea del Martillo.
Herodes es una especie de judío naturalizado, pero en realidad es descendiente de los odiados edomitas, ¡y cuánto aborrece Judea a este «esclavo edomita que la gobierna!
CORNELIO EL CENTURIÓN,
Y VIDA Y CARÁCTER DE SAN JUAN, EL EVANGELISTA Y APÓSTOL,
POR FREDERICK ADOLPHUS KRUMMACHER, D.D.
TRADUCIDO DEL ALEMÁN. CON UNA NOTA BIOGRÁFICA DEL AUTOR, Y UNA DISERTACIÓN PRELIMINAR SOBRE TEOLOGÍA ALEMANA, POR EL REVERENDO JOHN W. FERGUSON, A.M.
MINSTRADOR DE LA CAPILLA EPISCOPAL DE SAN PEDRO, EDIMBURGO. EDIMBURGO :
THOMAS CLARK, 38 GEORGE STREET.
M. D. C. C. X. L.
1840
CORNELIUS EL CENTURION* KRUMMACHER*i-vi
NOTA BIOGRÁFICA DEL AUTOR
The following brief account of Frederick Adolp Krummacher
La siguiente breve reseña de Federico Adolfo Krummacher probablemente resultará interesante para quienes aprecian el sentimiento cristiano y la mente cultivada que se manifiestan en "Cornelio el Centurión", obra de quien durante mucho tiempo se ha distinguido eminentemente entre sus compatriotas, tanto como clérigo como autor, en las altas esferas literarias.
F. A. Krummacher nació en Tecklenburgh, Westfalia, el 13 de julio de 1768. Tras ejercer como profesor de teología en la Universidad de Duisburgo, en 1807 se convirtió en ministro de la Iglesia Reformada de Krefeld, donde se dedicó a la cura de almas, como algo más acorde con sus sentimientos. Cambió esta situación por una parroquia rural en Kettwick, Westfalia, de la que se trasladó a un ámbito de mayor utilidad en Hamburgo. allí permaneció hasta 1824, con sus labores abundantemente bendecidas por el Eterno. . Desde entonces ha sido clérigo en Bremen, donde aún continúa, respetado por la coherencia de su carácter y la sencillez apostólica de su vida.
Desde muy joven, ha estado íntimamente familiarizado con la poesía antigua y moderna; esto, junto con su profundo conocimiento del idioma y las costumbres del mundo oriental, y su diligente estudio de las Escrituras, le ha dado esa peculiar inclinación mental que irradia en todos sus escritos. Sus diversas composiciones abundan en imágenes y comparaciones; y generalmente se esfuerza por transmitir conocimiento y expresar sus sentimientos a través de la poesía.
Desde temprana edad, se acostumbró a rastrear el desarrollo del espíritu humano a través de todas las etapas de la vida; y, dotado de un agudo sentido de las bellezas de la naturaleza y con una mente sensible al lenguaje en que habla la naturaleza, veía por doquier similitudes y alegorías que simbolizaban verdades ocultas; estas se esforzaba por expresarlas con el lenguaje más sencillo, para que fueran comprensibles incluso para un niño
CORNELIO EL CENTURIÓN,
POR FREDERICK ADOLPHUS KRUMMACHER, D.D.
TRADUCIDO DEL ALEMÁN. CON UNA NOTA BIOGRÁFICA DEL AUTOR, Y UNA DISERTACIÓN PRELIMINAR SOBRE TEOLOGÍA ALEMANA, POR EL REVERENDO JOHN W. FERGUSON, A.M.
M. D. C. C. X. L.
1840
CORNELIUS THE CENTURION* KRUMMACHER* vi-2
Él vio que el reino de la naturaleza y el reino de la gracia llevaban la impronta de una mente infinita, y las manifestaciones de esa mente en las obras de la creación y en el inspirado volumen, las encontró en perfecta armonía entre sí; y fue su peculiar deleite rastrear estas analogías.
Parece estar profundamente imbuido de un rasgo sorprendente del carácter alemán: el deleite por los niños; y la gran belleza y sencillez de su estilo lo han calificado eminentemente para ser el escritor de éxito para su instrucción, lo que ha demostrado ser en su propia tierra.
En palabras de un crítico extranjero:
— «Era el deleite de su corazón encontrar placer en todo: en jugar con un niño, en contemplar una rosa floreciente, en contemplar los colores abigarrados del cielo vespertino, en la amistad confidencial y en las tranquilas horas de estudio».
Sus compatriotas lo consideran un poeta extraordinario; en su poema titulado "El mundo del niño", según un crítico alemán, no hay muestra de genio creativo, sino ese espíritu que se deleita en las palabras: "Dejad que los niños vengan a mí".
Al retratar el carácter de Cornelio, demuestra una mente impulsada por la misma pureza de motivos, por el mismo deseo de verdad, y evidentemente posee la llave que le abre cada paso en el progreso del Centurión, desde el primer amanecer de la luz divina en su alma, hasta ser bendecido con su pleno resplandor en las ministraciones del Apóstol de los Judíos. Uno de los primeros padres de la iglesia dijo: «Si deseas comprender el significado de los escritos de San Pablo, primero debes empaparte de su espíritu».
Esta observación puede aplicarse con mucha verdad al autor de Cornelio: es imposible leer su análisis de la mente y los sentimientos de Abraham en el Nuevo Testamento sin convencerse de que su propio camino ha sido el de los justos, que, como la luz brillante, brilla cada vez más hasta que el día es perfecto.
El siguiente extracto del Prefacio del Autor mostrará las circunstancias en las que se compuso la obra: —*' Las meditaciones sobre la conversión del centurión pagano y su familia se predicaron originalmente como sermones en Bremen. Ahora se han despojado de esa forma; algunas se han ampliado y otras se han acortado. El estilo es histórico, por ser adecuado al tema y a mi propia visión de las Escrituras. Me parece que las numerosas manifestaciones divinas relatadas en el Antiguo y el Nuevo Testamento pueden considerarse como una historia continua de Dios en su relación con el hombre. Lutero la llama "la Historia de todas las historias", pues es un relato de los estupendos milagros de la majestad y la gracia divinas, desde el principio hasta la eternidad. El sermón del apóstol Pedro es la narración más sencilla y, al mismo tiempo, la más completa. "Con el mismo espíritu, nuestro Señor Jesús compara la historia del reino de los cielos con el desarrollo de una pequeña semilla de maíz o un grano de mostaza; porque las operaciones y la influencia secreta de Dios son las mismas en todas partes, en el reino de la naturaleza, en el reino de la gracia y en el reino de la gloria.
*La vida del centurión Cornelio es una flor arrancada del jardín de Jehová; espero haberla escrito con esa sencillez y candor que es esencial a la historia, si queremos que se parezca a un espejo, al representar fielmente los incidentes tal como ocurren.»
“CORNELIUS”
La historia del centurión Cornelio, que el evangelista Lucas conservó en sus Hechos de los Apóstoles, merece nuestra devota y atenta consideración; pues es una renovación de la santa fiesta de Pentecostés entre los paganos y en una casa pagana.
En Cornelio vemos un ejemplo notable del poder del Espíritu Santo, cuando llama, ilumina, santifica y bendice a los hombres; y también contemplamos la misericordia salvadora de nuestro gran Dios y Redentor, al entregarse a quienes lo buscan, para que "lo busquen a tientas y lo encuentren" (Hechos 17:27). Sería, en efecto, difícil encontrar otra historia en la que la misteriosa conexión entre el mundo visible y el invisible se manifieste con mayor claridad.
¡Qué inestimable bendición nos ha otorgado la palabra de Dios al describir de forma tan sencilla y detallada el carácter más íntimo de este soldado, sediento de verdad, buscando, anhelando y finalmente encontrando con gozo la paz! ¿No son sus necesidades las nuestras? ¿No suspiran nuestros corazones, si los entendemos correctamente, por la paz y la felicidad que él buscó y encontró?
Por tanto, dirijamos nuestra atención a este Simeón entre los paganos, que buscó con fervor el consuelo de Israel y la luz de los gentiles; y que fue estimado digno de contemplar al Salvador y, en él, de encontrar la paz. *
Te alabamos, oh Señor Dios nuestro, porque en tu preciosa palabra nos has preservado la historia más íntima de tus elegidos y tus manifestaciones de gracia hacia ellos. Has hecho esto para que, al contemplarlos, nuestros corazones se aviven y aprendamos a guiar nuestros pasos por los senderos de la paz. Ilumina nuestros ojos para que, con la guía de tu Santo Espíritu, comprendamos correctamente tu gracia y tu verdad; y para que, siguiendo el ejemplo de nuestro Salvador, participemos cada vez más de tu luz y tu paz. Amén.
CORNELIO EL CENTURIÓN,
POR FREDERICK ADOLPHUS KRUMMACHER, D.D.
TRADUCIDO DEL ALEMÁN. CON UNA NOTA BIOGRÁFICA DEL AUTOR, Y UNA DISERTACIÓN PRELIMINAR SOBRE TEOLOGÍA ALEMANA, POR EL REVERENDO JOHN W. FERGUSON, A.M.
M. D. C. C. X. L.
1840
CORNELIUS THE CENTURION* KRUMMACHER* vi-2
Él vio que el reino de la naturaleza y el reino de la gracia llevaban la impronta de una mente infinita, y las manifestaciones de esa mente en las obras de la creación y en el inspirado volumen, las encontró en perfecta armonía entre sí; y fue su peculiar deleite rastrear estas analogías.
Parece estar profundamente imbuido de un rasgo sorprendente del carácter alemán: el deleite por los niños; y la gran belleza y sencillez de su estilo lo han calificado eminentemente para ser el escritor de éxito para su instrucción, lo que ha demostrado ser en su propia tierra.
En palabras de un crítico extranjero:
— «Era el deleite de su corazón encontrar placer en todo: en jugar con un niño, en contemplar una rosa floreciente, en contemplar los colores abigarrados del cielo vespertino, en la amistad confidencial y en las tranquilas horas de estudio».
Sus compatriotas lo consideran un poeta extraordinario; en su poema titulado "El mundo del niño", según un crítico alemán, no hay muestra de genio creativo, sino ese espíritu que se deleita en las palabras: "Dejad que los niños vengan a mí".
Al retratar el carácter de Cornelio, demuestra una mente impulsada por la misma pureza de motivos, por el mismo deseo de verdad, y evidentemente posee la llave que le abre cada paso en el progreso del Centurión, desde el primer amanecer de la luz divina en su alma, hasta ser bendecido con su pleno resplandor en las ministraciones del Apóstol de los Judíos. Uno de los primeros padres de la iglesia dijo: «Si deseas comprender el significado de los escritos de San Pablo, primero debes empaparte de su espíritu».
Esta observación puede aplicarse con mucha verdad al autor de Cornelio: es imposible leer su análisis de la mente y los sentimientos de Abraham en el Nuevo Testamento sin convencerse de que su propio camino ha sido el de los justos, que, como la luz brillante, brilla cada vez más hasta que el día es perfecto.
El siguiente extracto del Prefacio del Autor mostrará las circunstancias en las que se compuso la obra: —*' Las meditaciones sobre la conversión del centurión pagano y su familia se predicaron originalmente como sermones en Bremen. Ahora se han despojado de esa forma; algunas se han ampliado y otras se han acortado. El estilo es histórico, por ser adecuado al tema y a mi propia visión de las Escrituras. Me parece que las numerosas manifestaciones divinas relatadas en el Antiguo y el Nuevo Testamento pueden considerarse como una historia continua de Dios en su relación con el hombre. Lutero la llama "la Historia de todas las historias", pues es un relato de los estupendos milagros de la majestad y la gracia divinas, desde el principio hasta la eternidad. El sermón del apóstol Pedro es la narración más sencilla y, al mismo tiempo, la más completa. "Con el mismo espíritu, nuestro Señor Jesús compara la historia del reino de los cielos con el desarrollo de una pequeña semilla de maíz o un grano de mostaza; porque las operaciones y la influencia secreta de Dios son las mismas en todas partes, en el reino de la naturaleza, en el reino de la gracia y en el reino de la gloria.
*La vida del centurión Cornelio es una flor arrancada del jardín de Jehová; espero haberla escrito con esa sencillez y candor que es esencial a la historia, si queremos que se parezca a un espejo, al representar fielmente los incidentes tal como ocurren.»
“CORNELIUS”
La historia del centurión Cornelio, que el evangelista Lucas conservó en sus Hechos de los Apóstoles, merece nuestra devota y atenta consideración; pues es una renovación de la santa fiesta de Pentecostés entre los paganos y en una casa pagana.
En Cornelio vemos un ejemplo notable del poder del Espíritu Santo, cuando llama, ilumina, santifica y bendice a los hombres; y también contemplamos la misericordia salvadora de nuestro gran Dios y Redentor, al entregarse a quienes lo buscan, para que "lo busquen a tientas y lo encuentren" (Hechos 17:27). Sería, en efecto, difícil encontrar otra historia en la que la misteriosa conexión entre el mundo visible y el invisible se manifieste con mayor claridad.
¡Qué inestimable bendición nos ha otorgado la palabra de Dios al describir de forma tan sencilla y detallada el carácter más íntimo de este soldado, sediento de verdad, buscando, anhelando y finalmente encontrando con gozo la paz! ¿No son sus necesidades las nuestras? ¿No suspiran nuestros corazones, si los entendemos correctamente, por la paz y la felicidad que él buscó y encontró?
Por tanto, dirijamos nuestra atención a este Simeón entre los paganos, que buscó con fervor el consuelo de Israel y la luz de los gentiles; y que fue estimado digno de contemplar al Salvador y, en él, de encontrar la paz. *
Te alabamos, oh Señor Dios nuestro, porque en tu preciosa palabra nos has preservado la historia más íntima de tus elegidos y tus manifestaciones de gracia hacia ellos. Has hecho esto para que, al contemplarlos, nuestros corazones se aviven y aprendamos a guiar nuestros pasos por los senderos de la paz. Ilumina nuestros ojos para que, con la guía de tu Santo Espíritu, comprendamos correctamente tu gracia y tu verdad; y para que, siguiendo el ejemplo de nuestro Salvador, participemos cada vez más de tu luz y tu paz. Amén.
CORNELIO EL CENTURIÓN,
POR FREDERICK ADOLPHUS KRUMMACHER, D.D.
TRADUCIDO DEL ALEMÁN. TEOLOGÍA ALEMANA, POR EL REVERENDO JOHN W. FERGUSON, A.M.
1840
CORNELIUS THE CENTURION* KRUMMACHER* 2-13
“Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la Compañia llamada la Italiana, hombre piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, que daba muchas limosnas al pueblo y oraba a Dios siempre. Hechos X. 1, 2.
Con estas sencillas palabras, el evangelista inicia la historia de las obras poderosas de Dios entre los gentiles; hasta entonces, su tema había sido el anuncio del evangelio únicamente a judíos y samaritanos; pero aquí describe la morada y el rango, la persona y el carácter del hombre en quien se manifestarían la misericordia y la verdad del Señor.
"Había un hombre en Cesarea"— Cesarea, o, en otras palabras, la ciudad de Cesarea, era una ciudad de considerable importancia, a orillas del mar Mediterráneo, que Herodes había embellecido considerablemente, y aunque anteriormente había tenido otro nombre, la llamó Cesarea en honor al emperador romano. En la actualidad era la capital de Judea y la provincia adyacente de Siria, así como la residencia del gobernador romano.
Aquí se estacionaba una guarnición, compuesta en parte por sirios nativos y en parte por tropas italianas o romanas.
Cornelio era capitán de una compañía italiana, un hombre notable por ser el primero entre los gentiles que, por la predicación del Apóstol, fue inducido a creer en el nombre de Jesús y a hacer una profesión abierta del evangelio.
Cornelio es, además, el primero mencionado entre aquellos "que estaban lejos, pero a quienes se les prometió que Dios llamaría", Hechos ii. 39; y también el primero entre los millones de gentiles que serían convertidos de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios.
Pero nos concierne más directamente, al ser nuestro Abraham del Nuevo Testamento; pues en él comenzó la obra de misericordia de Dios, mediante la cual nuestros antepasados gentiles fueron admitidos en el rebaño del Gran Pastor
CORNELIO EL CENTURIÓN,
POR FREDERICK ADOLPHUS KRUMMACHER, D.D.
TRADUCIDO DEL ALEMÁN. TEOLOGÍA ALEMANA, POR EL REVERENDO JOHN W. FERGUSON
1840
CORNELIO EL CENTURION* KRUMMACHER* 13-16
Cornelio era un capitán romano. Su rango y profesión no eran los más indicados para llevarlo a la investigación y reconocimiento de la verdad; al contrario, era más probable que lo alejaran de ella.
El evangelio no se limita a ninguna posición o vocación; todos los que tienen ojos para ver y oídos para oír pueden ser beneficiados por él, ya sea vestidos con atavíos de guerra, de púrpura o con ropas de pobreza.
Es la luz de Dios, que brilla no menos sobre la brizna de hierba que sobre el alto cedro, iluminando tanto la cabaña como el palacio.
Aquí no hay judío ni griego, esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, sino que todos son uno en Cristo; Gálatas 1:28.
Cornelio es el cuarto centurión recomendado en el Nuevo Testamento debido a su fe.
El primero de quienes leemos es el de Capernaúm, quien con gran humildad suplicó a nuestro Señor que sanara a su siervo, y sobre quien nuestro Salvador pronunció este gran elogio: «En verdad, no he hallado una fe tan grande, ni siquiera en Israel», profetizando al mismo tiempo sobre quienes vendrían de oriente y occidente, y se sentarían con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
El segundo* es el otro centurión de Capernaúm, quien pidió y obtuvo de nuestro Señor la curación de su hijo enfermo, después de que los médicos hubieran trabajado en vano.
Luego viene el que velaba en la cruz de Cristo, en cuya muerte, presa de una abrumadora convicción de la verdad, exclamó: «¡Verdaderamente este era el Hijo de Dios!». Por último, está nuestro Cornelio, quien, en mente, carácter, humildad y fe, guarda un gran parecido con el primero de Cafarnaúm. San Pablo dice que Dios ha elegido «no muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles»; sin embargo, siempre ha elegido a algunos de ellos.
Sí, incluso ahora, no son pocos los que, ostentando un alto rango y honor mundanos, se dedican con celo apostólico y una fe humilde, propia de un niño, basada en las Escrituras, a difundir la palabra de Dios y la luz del evangelio entre los paganos.
Nuestro Cornelio era pagano por nacimiento y educación, no prosélito.
Entre estos últimos había dos clases: los que, renunciando al paganismo, abrazaban el judaísmo y se circuncidaban, conforme a toda la ley levítica, llamados prosélitos de justicia o prosélitos de la casa, porque se incorporaban a la casa o pueblo de Israel; y los que, renunciando al paganismo y a la adoración de ídolos, simplemente profesaban su creencia en un solo Dios y se comprometían a obedecer la ley moral, pero sin circuncidarse ni observar la ley y el servicio levíticos. Estos eran llamados prosélitos de la puerta, siendo, por así decirlo, excluidos del interior de la casa.
Pero Cornelio no era ninguna de las dos cosas.* Si hubiera sido un prosélito de la justicia o de la puerta, Pedro no habría rehusado recibirlo en la comunidad cristiana, cuando se encontraban tantos prosélitos de todas las naciones entre los bautizados después de su predicación en el día de Pentecostés. Tampoco se asombrarían los creyentes de la circuncisión que acompañaban a Pedro, porque también sobre los gentiles se derramaba el don del Espíritu Santo.
Cornelio era gentil de nacimiento, pero ciertamente no lo era en mente ni en carácter, ni era idólatra, pues reconocía y temía al único Dios verdadero, el Dios de Israel.
¿Cómo pudo haber alcanzado una comprensión tan aguda? De ninguna otra manera que por la palabra, y se abrieron paso silenciosa y secretamente por gran parte del mundo.
///*****EWIGKEIT-**19-Lun11-11-25 * 8.35 a.m.-9.32 am
Con la comprensión que recibimos por la Sabiduría Divina,vemos que uno de los primeros en entender, en la época
cuando vivió nuestra Salvador, uno de los primeros y grandes
Principios secretos con que trabaja Dios, es decir,
una de sus principales armas, y herramientas, y que consiste en:
“Expresar, la Palabra de Dios”.
IMPORTANCIA DE EXPRESAR Y ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS
COMO AGENTE CREADORA, SANADORA, LIBERTADORA, INSTRUCTORA,
LIMPIADORA, RESTAURADORA y MUCHAS MÁS ACCIONES.
“…vino a él un centurión, … y dijo ...solamente dí la palabra”
¿Se da cuenta, a qué grado de entendimiento, había llegado un oficial romano,en las cuestiones eternas?EWIGKEIT-**20-Mie.12-11-25 * 9.51 a.m.- am
Para dejar en claro. Diremos que el Centurión, creía y sabia,
que Cristo podía lograr, o hacer cualquier cosa, con solamente Hablar.
Es por eso mismo, que el Mesías, se maravillo de que un gentil incircunciso,comprendiese y creyese en su corazón lo que los grandes maestros de Israel, no comprendían.” ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?” Evang. de Juan.****///
Tal es su naturaleza y destino, así es en la actualidad, y así será incesantemente. El conocimiento del único Dios vivo se había difundido entre los gentiles, mediante la dispersión del pueblo judío, durante los cautiverios asirio y babilónico. Además, en Egipto, doscientos años antes del nacimiento de Cristo, la palabra escrita de Dios se había hecho accesible a la gran mayoría del pueblo, al ser traducida al griego, la lengua del mundo civilizado. De esta manera, probablemente, la palabra de verdad había llegado al gentil Cornelio, y por medio de ella, él había llegado al conocimiento de Dios.
Sin duda, también había oído hablar de las obras poderosas del Señor realizadas en Judea, y de los mensajeros de Dios que, como Felipe, en Siria e incluso en Cesarea y sus alrededores, anunciaban el Evangelio de Jesucristo. Sin embargo, el hombre no se salva por el mero reconocimiento de esta verdad tan importante, pues puede ser solo una convicción estéril
. De hecho, el alejamiento de todas las naciones, en los primeros tiempos, de esta simple creencia, su pérdida del conocimiento del único Dios verdadero y la consiguiente severidad con la que Él mantuvo su adoración entre su pueblo elegido, es una terrible prueba del profundo deterioro y engaño de los hombres.
El reconocimiento de un solo Dios y de un Creador Todopoderoso no es más que el comienzo de la vida cristiana; los demonios saben que hay un /lo saben, ,pero son rebeldes,malignos//Dios, pero mientras creen, tiemblan.
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