EL ORIGEN DE LA CONSTRUCCIÓN
Y EL PLAGIO DE LOS PAGANOS DETECTADO
DE JOHN WOOD, ARQUITECTO
LONDRES
1741
//**Nota del autor del blog: Como este libro está escrito con algunas palabras del idioma inglés antiguo, es difícil el trabajo de traducirlo de una manera rápida, y consumiría demasiado tiempo el hacerlo de la forma más exacta. Es posible por tanto, que algunos nombres de personajes antiguos, lugares y fechas no aparezcan escritos de forma correcta en estas traducciones. En todo caso, será el interés propio del lector interesado en buscar por sus propias investigaciones el nombre correcto de los personajes y lugares aquí mencionados.**//
CONSTRUCCIÓN Y EL PLAGIO DE LOS PAGANOS DETECTADO *WOOD* 22-24
También habrían sido conmensurables esas investigaciones si, en su consecuencia, no hubieran alejado a los hombres de Dios y los hubieran llevado a adorar a la criatura en lugar del Creador. Pero tan pronto como Mizraim // Padre de los egipcios// comenzó a contemplar los movimientos y efectos del Sol, la Luna y las estrellas, la gente los imaginó, como Maimónides en su Tratado sobre el origen de la idolatría, creados por Dios para gobernar el mundo y servirle como sus muchos ministros; de donde concluyeron que era su deber honrarlos, y en consecuencia adoraron esos cuerpos, primero por sus ojos y luego por sus imágenes, lo que sin duda hicieron. Exhibidos en la cima de su torre, sobre un poste o rama, en forma de globos, suspendidos de la misma manera que los globos que representaban al Sol, la Luna y las estrellas, en el Festival Daphnephorian de los griegos. Este festival y su ocasión, según el erudito autor de Arqueología griega, lo describió con las siguientes palabras: () Gen. xlv. 5. Deut. xx. 19, and 24, 7. Mark xii. 44. Luke xxi. A, &
Los beocios adornaban una rama de olivo con guirnaldas de laurel y diversas clases de flores. En la parte superior se colocaba un globo de brazas, del que colgaban otros globos más pequeños. En el centro se fijaban coronas púrpuras y un globo de menor tamaño que el de la parte superior. La parte inferior estaba cubierta con un manto color azafrán. El globo superior era un emblema del Sol, con el que se referían a Apolo, que, colocado diametralmente debajo, representaba a la Luna; los globos inferiores representaban a las estrellas; y las coronas, en número de sesenta y cinco, eran símbolos de la revolución anual del Sol, que se completa aproximadamente en el mismo número de días. La rama así adornada fue colocada en procesión; el jefe era un niño de hermoso semblante y buena familia, cuyos padres vivían. Vestía una suntuosa vestimenta que le llegaba hasta los tobillos; su cabello colgaba suelto y despeinado; en la cabeza llevaba una corona de oro; y en los pies, unos zapatos llamados Ificrátida, de Ibícrates, un ateniense, su primer inventor. Era su deber ejercer en ese momento el oficio sacerdotal, y fue honrado con el título de portador de laurel. Delante de él iba uno de sus parientes más cercanos, portando una vara adornada con guirnaldas. Tras el niño, le seguía un coro de vírgenes con ramos en las manos. Y en este orden llegaron hasta el templo de Apolo, llamados Ismenio y Galaxio, donde cantaron himnos suplicantes al dios. Estas ceremonias se practicaron por primera vez por este motivo: los olianos que habitaban Arne y el territorio adyacente, aconsejados por un oráculo a abandonar sus antiguos territorios y a recuperar su fortuna, invadieron a los tebanos, quienes en ese momento estaban bajo el dominio de los pelagianos. Esto coincidió con la festividad de Apolo, celebrada religiosamente por ambas naciones; por lo tanto, al concederse una condecoración de armas por ambas partes, un grupo cortó ramas de laurel en el Helicón, el otro cerca del río Melas y, como era costumbre, las llevaron en sus manos en honor a Apolo. En el mismo día, un joven se le apareció en sueños a Polematus, general de las fuerzas beocias, quien le regaló una armadura completa y ordenó que cada nueve años los beocios hicieran oraciones solemnes a Apolo, con laurel en sus manos. Unos tres días después de esta visión, realizó una incursión contra los beocios con tanto éxito que se vieron obligados a abandonar su empresa, tras lo cual ordenó que se instaurara este festival.
Mostramos, en este lugar, la descripción completa del Festival Dafneforiano, a saber, que a la imagen del Sol, los Antiguos añadieron los de la Luna y los Planetas como sus atributos. Y cabe destacar que también añadieron a la imagen del Sol figuras para expresar su supuesta revolución anual; pues las coronas que rodeaban los globos señalaban, como escribe Monfieur Banier en su Mitología de los Antiguos, los días del año. Así, los persas, según Quintus Curcius , prefiguraban el número de días de su año con trescientos sesenta y cinco jóvenes vestidos de escarlata, que seguían a los magos que portaban el Fuego Sagrado sobre altares de plata, al frente de su ejército.
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