ORO DE SALOMON EN AMERICA
ONFROY DE THORON
PUBLICADO EN 1868
FRANCIA
ORO SALOMON AMERICA *THORON* 21-22
No perdamos de vista las etimologías, las correcciones que hemos hecho en la lectura de los términos hebreos, sus traducciones y sus comparaciones con las del idioma quechua, que nos da el significado de estos términos, que designan los lugares y objetos mencionados en la Biblia; añadamos a esto los relatos del Libro Sagrado de los Judíos y los de autores seculares de la antigüedad, sobre la navegación en aquellos tiempos lejanos. En cuanto a las fechas, vemos la concordancia que existe entre la cronología de la historia secular y la de la historia sagrada. Dirijamos nuestra atención a esa parte de América que tuvo pueblos civilizados mucho antes que Europa; las ruinas de sus monumentos sugieren que su antigua civilización, que gradualmente se extinguió, podía rivalizar en grandeza con la de los antiguos pueblos de Asia y Egipto
También es notable que la religión y las costumbres de los antis de Sudamérica presentaran numerosas similitudes con las de los orientales, incluidos los judíos. Finalmente, considerando la proximidad de las costas de África y Brasil, la facilidad de comunicación y las numerosas pruebas que hemos aportado de la presencia de los hebreos en el río Amazonas, de donde trajeron objetos con nombres quechuas, nos parece que la cuestión de los viajes de las flotas de Salomón e Hiram está geográfica e históricamente resuelta; y esta solución se debe enteramente a nuestros estudios de filología comparada. Digamos que el quechua aún es hablado por tres millones de aneis, que habitan los Andes de Bolivia, Perú y Ecuador. Es un monumento viviente de la antigüedad asiática y americana, y quizás el más preciado de la prehistoria. Para completar nuestra investigación comparativa del quechua con varias lenguas asiáticas, en la que hemos encontrado rastros, o más bien vestigios, de esta lengua primitiva y universal, necesitaríamos otros dos años de trabajo dedicado. Este estudio, que debe continuar, es de suma importancia, ya que nos ha permitido no solo resolver la cuestión geográfica e histórica objeto del presente trabajo, sino que también nos brindaría, a través de numerosos ejemplos similares, la oportunidad de explicar, mediante el quechua, muchos otros hechos. Vemos en esta antigua lengua una revelación completa; nos parece excepcional, ya que arroja una vívida luz sobre la historia de los tiempos más remotos, e incluso sobre la era primitiva de la humanidad; porque en ella encontramos el origen y el significado de los nombres más antiguos, y nos han permitido corregir varios puntos de interés para la historia tradicional, y añadir comentarios a los textos de la Biblia y de autores seculares. Cabe señalar también que el quechua, al haber tenido que conservar su pronunciación original, ya que los antis, por su posición geográfica, se salvaron de las grandes invasiones que aniquilaron a los pueblos antiguos, puede servir para redescubrir la verdadera pronunciación de un gran número de palabras hebreas, caldeas, asirias, fenicias y egipcias, ya que estas lenguas han conservado parte de la de los antis de América. Si observamos las magníficas ruinas de las ciudades de Egipto y Asia, vemos que sus inscripciones no solo confirman lo que nos dicen los historiadores de la antigüedad, sino que también llenan las lagunas de sus escritos. No puede decirse lo mismo de América, sobre la que aún pende un vasto y profundo misterio. Allí también encontramos grandes ruinas: las de México, en particular, superan en belleza, en la perfección de su arquitectura y esculturas, así como en un arte original, extraño, pero admirable, el refinado arte que encontramos en los monumentos de los pueblos antiguos del Viejo Mundo.
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