sábado, 15 de noviembre de 2025

¿POR QUÉ QUERRÍAMOS VERLO? *BURRELL* 1-8

 “NOSOTROS, QUEREMOS VER A JESUS”

POR DAVID BURRELL

NUEVA YORK

1914

QUEREMOS VER *BURRELL*1-8

¿POR QUÉ QUERRÍAMOS VERLO?

 Se cuenta que un grupo de griegos que habían subido a Jerusalén para asistir a una de las fiestas anuales, al oír hablar mucho de Jesús, el profeta de Nazaret, decidieron comprobar por sí mismos los rumores que circulaban acerca de sus maravillosas palabras y obras.

Así pues, hablaron con Felipe, uno de los discípulos, diciéndole:

— «Señor, queremos ver a Jesús».

 Estos hombres deberían interesarnos, porque, en cierto modo, eran parientes nuestros.

No era extraño que los judíos quisieran ver a Jesús, ya que sus oráculos estaban llenos de él; pero estos griegos eran gentiles, pertenecientes al gran grupo de extranjeros que eran considerados ajenos a la herencia mesiánica.

Sin embargo, cuando oyeron hablar de Jesús, quisieron verlo.

 De hecho, a todos les gustaría ver a Jesús.

 El anhelo más profundo del hombre común es resolver ciertas preguntas que giran en torno a él.

Si viniera hoy a nuestra ciudad, ¡qué multitud se congregaría! Jóvenes y ancianos, ricos y pobres, abarrotarían las calles para verlo.

¿Cómo se explica este deseo universal de ver a Jesús?

Para ser más preciso,

— ¿por qué estás tú, amigo mío, ansioso por verlo?

Pues bien, para empezar, porque es el personaje más famoso de todos los ilustres personajes que han vivido en este mundo. Su nombre se usa por doquier.

 Y esto es aún más notable si recordamos que vivió en un recóndito rincón de la tierra y murió hace más de mil ochocientos años. ¿Cuántas veces has oído mencionar el nombre de Platón en los últimos doce meses, o el de Marco Aurelio

, «queremos ver a Jesús», o el de Epicteto, o el de Sakya Muni, o el de cualquier otro de los grandes maestros a quienes las naciones honraron en su época?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ENTRADA DESTACADA

EN LA NIEBLA.* POR ROSE PORTER *27-32

  EN LA NIEBLA   POR ROSE PORTER, N. YORK 1879 EN LA NIEBLA.* POR ROSE PORTER *27-32 Frente a la ventana crecía un fresno, cuyas r...